Lima, ciudad colonial

El escudo de la ciudad de Lima, ad portas del bicentenario de su independencia y fundación republicana, conserva su forma y esencia colonial. Mantiene la marca de la realeza española con las iniciales I K (Isabel de Portugal y Carlos I de España, reyes españoles en esos tiempos), además la frase en latín que traducida al castellano quiere decir “este es el verdadero signo de los reyes”. Tres coronas representan a los reyes magos y la estrella que les marcó el camino.

¿Cómo es posible que la independencia no haya marcado un cambio de rumbo a nivel simbólico? ¿Por qué la sola mención a un necesario cambio genera en muchos una resistencia? ¿Es acaso un rezago atávico colonial? Paulo Drinot llamaba a esto (a raíz del traslado de la estatua escuestre de Francisco Pizarro) una conciencia histórica esquizofrénica.

8 thoughts on “Lima, ciudad colonial

  1. Buen punto, Roberto, aunque yo lo enfocaría por el lado de la naturaleza misma de la Independencia, que no fue un cambio tan radical como se quiere hacer creer sino un proceso que había comenzado desde 1808 y que significó el lento desgaste de la monarquía en los territorios ultramarinos. Así, al lado de la victoria militar, se busca una negociación simbólica que garantice y legitime el aun centrífugo poder de los nuevos líderes republicanos. Los artículos de Pablo Ortemberg son muy útiles al respecto.

    Eso explica por qué se privilegiaron los cambios en los símbolos “nacionales” antes que en los locales, los cuales permanecieron, hasta donde tengo entendido, casi intangibles, incluso en el interior del país. Aun cuando muchas regiones y departamentos buscaron ocupar un lugar en el imaginario nacional señalando su temprana independencia (antes que Lima incluso). Solo a mediados del siglo XIX se buscarán construir una nueva simbólica con los cambios en la traza urbana y modernización de Lima, en base a monumentos, plazas y parques, como lo ha señalado Natalia Majluf en “Escultura y espacio público. Lima, 1850-1879” (IEP, 1994).

  2. ¿Cuantas ciudades en Latinoamerica cambiaron sus escudos de armas después de lograda su independencia del Reino de España? Muy pocas y nunca hicieron un cambio que pueda considerarse extremo. Incluso hay casos donde hicieron rediseños pero con el tiempo fueron desechados y volvieron al original en todo (Santiago de Chile) o en parte (Monterrey). El tema a mi criterio va por señalar que es una tradición (misma mazamorra morada) que va desde la fundación de una ciudad donde un escudo de armas era una privilegio en tiempos de la Colonia ya que debia tener aprobación de la Corte de Madrid (sino tu escudo era bamba). Con el tiempo para sus habitantes este escudo fue algo como una identifcación de su ciudad por lo cual se mantuvo asi y ahora puede ser mas una especie de “marca” algo asi como promocionar a Lima como “La tres veces coronada villa”.

    P.D: Los “IK” la mayoria de limeños no saben que significa. Asi que tranquilo con la paranoia.

  3. Señor Bustamante:

    1. El tema que usted toca tiene que ver con el problema de fondo de lo que es el Perú. ¿Qué es el Perú?

    2. Lima es el Perú. Vea usted: se conmemora el atentado de Tarata, pues es fue para Lima el terrorismo; los miles de muertos “cholos” no son siquiera mencionados; no existen.

    3. Igualmente los candidatos al poder tienen que ser blancos o no “cholos” para ser buenos; el único “cholo” es Humala, y ese es el despreciado por la intelitgenzia blanca limeña. Es un mal ejemplo y peligroso para el mantenimiento del “quién manda y quién obedece”.

    4. ¿Qué de raro puede ser entonces que la clase alta limeña, la “eisha”, se identifique con los colonizadores, sean españoles, ingleses o norteamericanos (vea cómo aplauden que invadan pacíficamente países como Costa Rica con la excusa de “combatir al narcotráfico”). Es obvio que, si les dieran a elegir, preferirían que ingrese la armada USA al país para encargarse ellos de nuestra “seguridad”. Esa es una de las características de la colonialidad: la ligazón y alianza con el imperio.

    5. El Perú, entonces, sigue viviendo el mismo conflicto de hace 500 años: una clase social (blanca fundamentalmente) que domina sobre una masa de 30 millones de “cholos” a quienes hace trabajar como a sus peones. Quien diga lo contrario no ha vivido en el Perú o no es peruano.

    6. Entre peruanos no nos podemos leer la mano. Todos sabemos quién es quién y cómo funciona nuestro país. Y que la ley depende de a quién se le aplique. Y creo que redundar sobre esto está demás, pues es el ABC para vivir en el Perú.

    Muchas gracias.

    PD: Y tal es la nostalgia por la colonia que se quiere volver a la época del latifundio (¡ah, qué tiempos aquellos!) exigiendo que no haya topes a la adquisición de territorio (las 40 mil hectáreas que propone el gobierno les parece ínfimo, cuando en la época de Prado la más grande hacienda del Perú no llegaba a 30 mil).

  4. La letra “I” no es por Isabel de Portugal. Esta letra es la inicial en latín, de Juana I de Castilla, que en 1535 era la reina propietaria de “las Indias Occidentales”, incapacitada por loca y recluida en un monasterio. La “K”, efectivamente es por su hijo Carlos, en quien recayó la corona por la reclusión de la reina. Ambas iniciales son las que se inscriben en el escudo de Lima.

    Pero antes que nada, Morsa… ¿Si no se cambió el escudo entre 1821 y 1824? ¿Qué sentido tiene cambiarlo ahora? ¿Por qué no cambiamos también el nombre a la ciudad, suprimimos todas las calles con referencias españolas, cambiamos las iglesias barrocas por templos evangélicos de estética de cine de barrio y convertimos los palacios coloniales en McDonalds?

    La terrible historia del Perú debe servir de advertencia para construir un país más justo. Para conseguir esto lo que sí se tiene que cambiar es el caracter discriminatorio y desigual de la sociedad peruana. Y eso sólo se cambia mediante reformas educativas, jurídicas y de política fiscal. No se hace un país más justo suprimiendo los escudos fundacionales de las ciudades.

  5. Nuestra identidad hispánica está en crisis, esta no es ni mejor ni peor que nuestra identidad indígena.
    No hay motivo para quitar los elementos simbólicos de nuestra historia.

    Es como cuando Toledo ponía la bandera municipal del Cuzco en el palacio de gobierno. Lo cual genera la división entre peruanos. Lo justo hubiera sido que pusiese también la bandera de Lima o la de España en la Huacaypata.

    No hay que renegar ni de nuestra herencia indígena ni de nuestra herencia hispana.

    Quien busca descalificar al otro es el que, en el fondo se siente inferior.

    Como limeño no tengo complejos con mi historia. No veo razón para cambiar nuestro escudo

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