Estoy por estos días en Buenos Aires. Es la cuarta vez que vengo, y la primera vez que asisto a un evento peruano en las calles. Mi familia se confundió entre tanto compatriota y disfrutamos un rico tamal peruano (existen los tamales argentinos o “tamales de Tucumán”, también, hechos estos con sémola) y salimos con un turrón limeño bajo el brazo. Fue emocionante cantar el himno nacional entre tanto compatriota que hacía tiempo no va al Perú.

Perú en Buenos Aires

Foto por Fátima Valdivia. Perú en Buenos Aires, Av. de Mayo. Algunos Derechos Reservados

Lo interesante es que todos entonamos con voz en cuello aquella parte del himno que ha sido reciéntemente proscrita:

Largo tiempo el peruano oprimido
la ominosa cadena arrastró;
condenado a una cruel servidumbre
largo tiempo en silencio gimió.
Mas apenas el grito sagrado
¡Libertad! En sus costas se oyó,
la indolencia de esclavo sacude,
la humillada cerviz levantó.

No recuerdo exáctamente por qué esta parte del himno fue retirada oficialmente (parece que fue iniciativa del actual Ministro de Defensa, Rafael Rey, quien lo consideraba ofensivo, y, un fallo del Tribunal Constitucional que consideraba apócrifo ese párrafo). No es que me haya gustado (la letra del himno, particularmente, nunca me gustó), pero sí me pareció interesante que sea el himno para los migrantes peruanos en Argentina. Inclusive, se vio a una inflamada embajadora Judith de la Matta cantar la dichosa estrofa, voz en cuello. Interesante, porque más allá de letras e himnos por decreto, esta es la letra con la que nos identificamos fuera de las fronteras.

Más:
Resolución del TC sobre el himno nacional (TC)

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