Imagen: “Finally, I got my Ipad”. De: Juehua Yin. Algunos derechos reservados.

Uno de los autores a los que más recurro es Roger Chartier. Decir que es un historiador del libro, sería reducir su investigación de larga data sobre el libro como objeto y la práctica de la lectura y la escritura. Una de las voces más importantes cuando se discute el paso del libro al e-book. Cito algunos párrafos del libro “Escuchar a los muertos con los ojos”, que no es otra cosa que su clase inaugural en el College de France, 11 de octubre del 2007.

“Al romper el antiguo lazo anudado entre los textos y los objetos, entre los discursos y su materialidad, la revolución digital obliga a una radical revisión de los gestos y las nociones que asociamos con lo escrito. A pesar de la inercia del vocabulario que intenta domesticar la novedad denominándola con palabras familiares, los fragmentos de textos que aparecen en la pantalla no son páginas, sino composiciones singulares y efímeras. Y, contrariamente a sus predecesores, rollos o códices, el libro electrónico no se diferencia de las otras producciones de la escritura por la evidencia de su forma material.

La discontinuidad existe incluso en las aparentes continuidades. La lectura frente a la pantalla es una lectura discontinua, segmentada, atada al fragmento más que a la totalidad. ¿Acaso no resulta, por este hecho, la directa heredera de las prácticas permitidas y suscitadas por el códice? En efecto, este último invita a hojera los textos, apoyándose en sus índices o bien a “saltos y brincos” como decía Montaigne. […]

¿Cómo mantener el concepto de propiedad literaria, definido desde el siglo XVIII a partir de una identidad perpetuada de las obras, reconocible más allá de cuál fuera la forma de su publicación, en un mundo donde los textos son móviles, maleables, abiertos, y donde cada uno puede -como lo desearía Michel Foucault en el momento de empezar su lección inaugural aquí- “encadenar, proseguir la frase, alojarse sin ser advertido, en sus intersticios”? […] ¿Cómo preservar maneras de leer que construyan la significación a partir de la coexistencia de textos en un mismo objeto (un libro, una revista, un periódico) mientras que el nuevo modo de conservación y transmisión de los escritos impone a la lectura una lógica analítica y enciclopédica donde cada texto no tiene otro contexto más que el proveniente de su pertenencia a una misma temática?” Escuchar a los muertos con los ojos, Roger Chartier. Editorial Katz, 2008.

Más:
El libro: De las tablillas al e-book (Dossier: Roger Chartier y otros, PDF)
El texto y el libro en el panorama tabletero (Eduardo Villanueva)

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