Así se llama el último artículo de Chris Anderson, publicado en Wired.


(Fuente: Estimados de CISCO basados en publicaciones de CAIDA, Andrew Odlyzko)

Copio y pego la introducción. Recomiendo su lectura completa (inglés en el original):

“Te despiertas y chequeas en tu cama tu correo electrónico en tu Ipad -que es un app. Durante el desayuno exploras tu Facebook, Twitter, y The New York Times – tres aplicaciones más. En el camino a la oficina, escuchas un podcast en tu smartphone. Otra aplicación. En el trabajo, te mueves por RSS feeds en un lector y tienes Skype y conversaciones de mensajería instantánea. Más aplicaciones. Al final del día, llegas a casa, haces la cena, mientras que escuchas Pandora, juegas algunos juegos en Xbox Live, y programas una película en los servicios de streaming de Netflix.

Te has pasado el día en Internet – pero no en la Web. Y tú no estás solo.” (The Web is Dead. Long Live the Internet, Chris Anderson).

Chris Anderson es autor del libro The Long Tail.

Interesante, ¿no? Y no deja de ser cierto. Muchos de los flujos de información y comunicación están pasando fuera de la web y no dentro de ella. ¿Cuánta gente busca y obtiene información fuera de ese monstruo llamado Google? ¿O buscando y navegando entre hashtags de Twitter? Ok, en el Perú todavía el Microsoft Messenger es la red social más importante. Como dice el artículo, no es que dejen de existir webs, sino que el centro de la acción va a estar en otro lado, post-html.

A fines del año pasado decíamos: “Twitter ha hecho interesante internet. Y sus hashtags lo más parecido a lo que se imaginó por web semántica (etiquetas+búsquedas tiempo real, etc.)” (Pronósticos 2010). Bueno, pues eso. Los blogs (Web+RSS) dejaron de ser interesantes. La “onda” está en Facebook y Twitter. (Me refiero “onda” al hecho de que la mayor interacción se encuentra allí. Alexa, por ejemplo, señala que en el Perú Facebook es más accedido y usado que Hi5, a pesar de que en este último hay más perfiles).

Puede significar también el fin de un internet más participativo y menos controlado. La muerte de la web abierta, como señalara Virgina Hefferfan en el NYTimes. Una suerte de contra-revolución tecnológica de internet, que lejos de responder al ideal emancipador de Tim Berners Lee o de Linus Torvald y su ética hacker, más bien se acerca a los modelos clásicos de la televisión y el entretenimiento: Una participación controlada y vigilada.

Wallerstein, cuando pensaba en el fin del capitalismo, decía que los que tienen el poder “preparan de múltiples maneras la construcción de un mundo pos-capitalista, una nueva forma de sistema histórico desigual a fin de mantener sus privilegios.” (La reestructuración capitalista y el sistema mundo, 1997). Sí, linux y software libre. Pero la Apple y Microsoft no se han dejado. Y, creo, van ganando la batalla.

: Vía @piscitelli llego a este post de Dolors Reig.Ella concluye su crítica al post de Anderson:

“Podrían haber tratado un problema más importante, uno que sí afecta a la libre circulación de contenidos, al posible deterioro de la web como la conocemos. Un problema tristemente de moda: el de la neutralidad de la web. Porque la web está lejos de morir. Cada nueva aplícación facilita también la producción y consumo de sus contenidos, mejora su accesibilidad, su usabilidad, su universalidad. Hasta que llegue Google, con sus pobres acuerdos sobre neutralidad con Verizon y empecemos a vivir, de verdad, una web enferma.”

Para Reig es antojadizo hablar de la muerte de la web, sobre todo si se ve la gráfica con la misma data en términos absolutos y no relativos. Publica un gráfico realizado por Boing Boing, donde la web (nuevamente, en términos absolutos) ha crecido y se encontraría con harta vida.

Ok, pero eso no invalida el argumento central de Anderson. Lo mismo se discutió con “la muerte de los blogs”. ¿Hay más blogs? Sí. ¿Llega un momento en el que la apuesta de las corporaciones va por otro lado? Sí. Creo que eso es lo sustantivo. Darse cuenta de por dónde van las fichas. Para estar alerta.

Otro artículo, esta vez de The Atlantic y escrito por Alexis Madrigal (@alexismadrigal en Twitter, editor en jefe sobre Tecnología de dicha revista), también critica a Anderson, desde el lado de la historia de la tecnología:

“My objection is not to the idea that the web could become of relatively lesser importance at some point in the future. That could happen, sure. And maybe magazines will end up making (a big chunk of) their money through closed-system apps instead of on the wild-and-woolly Internet. We don’t have much evidence to support that thesis yet, but we know the web is a tough place to do business, so maybe apps will end up being how a very particular kind of content ends up packaged. That would certainly make Conde Nast and Wired (if not Wired.com, where I used to work) happy.

The problem is Anderson’s assumption about the way technology works. Serious technology scholars long ago discarded the idea that tech was just a series of increasingly awesomer things that successively displace each other.” (What’s wrong with ‘X is dead’?, Alexis Madrigal)

Más bien, Federico Erostarbe en ALT1040 plantea un punto más cercano al de Anderson:

“El artículo de Wired está recibiendo enormes críticas, sobre todo por plantear la muerte de la Web, pero para mí plantea algunos puntos más que válidos. Primero, de acuedo a la gráfica, no se quiere decir que la Web no siga creciendo, sino que lo sigue haciendo pero no tan rápido como el total de las conexiones y por lo tanto su porcentaje disminuye. Pero por otro lado, es igual de cierto que con las conexiones móviles nos acercamos más a las aplicaciones ubicuas, en que se podría decir que las conexiones están directamente embebidas en nuestra vida y en la que los ordenadores no son percibidos “como objetos diferenciados”. Podrá haber estado disminuyendo en estos años el uso de la web, como dicen en Wired, pero eso no atestigua más que una transformación.” (La transformación de la web, Federico Erostarbe)

David de Ugarte (de la Sociedad de las Indias Electrónicas) enfoca el problema sobre el fin, más bien, del internet abierta:

¿No les recuerda todo esto a algo? Miren su teléfono Android o lPhone. Sí, es exactamente igual que la pantalla de entrada de Aol. Es todo cuanto Terra, Lycos, Aol o Yahoo! soñaron alguna vez ser.

Por supuesto han aprendido de la época web 2.0. Cualquiera puede hacer una aplicación… pero ha de ser aprobada por ellos… para ser accesible a través de un mercado cerrado. El iPhone ha educado a los nuevos usuarios a usar la aplicación twitter en vez de entrar por el navegador, a usar la aplicación facebook en vez de entrar por el navegador… Hay miles de aplicaciones, todas listas para ser controladas, cerradas en caso de conflictos con la propiedad intelectual o la moral…

La apuesta consiste en conseguir que los usuarios se olviden del navegador, ese peligroso botón de todo lo demás que pone tan difícil obtener rentas extraordinarias y obliga a innovar continuamente. Lo que Wired está preguntando es si queda mucho. Si no se podría matar ya. Llevan muchos años esperando… volver al viejo mundo. (El fin de la web 2.0, David de Ugarte)

El debate se ha armado.

Perutags: