El amigo Hans Rothgiesser en Economía de los Mil Demonios ha insistido harto en un punto: Lima no es más insegura ahora de lo que era antes. Como se ha señalado antes, lo que ha aumentado, más bien, es la sensación de inseguridad que no es lo mismo que la inseguridad crezca. Allí, gran responsabilidad la tiene la prensa que nos bombardea con muertes, asesinatos y robos todos los días. Existe una relación, digámoslo así, de simbiosis o “parasitismo mutuo” entre la prensa masiva y la policía nacional: La prensa necesita rating y la sangre trae rating, y la policía nacional necesita limpiar su imagen.

Es por ello que la policía asiste a sus intervenciones siempre con cámara digital en mano y es así que terminamos viendo en la televisión imágenes exclusivas de interrogatorios (que para mi es un escándalo porque puede generar presiones sobre los debidos procesos, al “juzgar” en vivo y en directo a alguien que tiene aún presunción de inocencia). Gana la televisión y gana la policía, perdemos todos.

Y, claro, estoy de acuerdo con Fernando Rospigliosi, que no se puede hacer o diseñar políticas si es que se piensa en la cámara y no en diagnósticos e indicadores. (Indicadores que, además, no existen. Miren las webs de las comisarías y verán que estas no tienen nada de información relevante. En realidad, no podemos saber fácilmente cómo avanza Lima en términos de seguridad ciudadana).

Existen, sí, estudios sobre seguridad ciudadana, uno de ellos muy bueno elaborado por la ONG Ciudad Nuestra. Es una investigación realizada por Alfonso Gushiken, Gino Costa, Carlos Romero y Catherine Privat sobre el perfil de los homicidios en Lima Metropolitana. Algo que deberían leer todos los candidatos a la alcaldía de Lima, para de ahí hacer sus diagnósticos y propuestas.

Entre los datos que presenta, el más revelador es aquel que demuestra (en base a información de la policía nacional) que la mayoría de asesinatos son cometidos en el contexto doméstico y por alguien conocido (un familiar, un amigo o amiga), más que aquellos cometidos en contexto de delincuencia común.

Seguridad ciudadana en Lima

Como dice Eugenio Zaffaroni, ministro de la Corte Suprema de Justicia de Argentina, “a falta de estudios y encuestas serias sobre criminología, nos terminamos manejando con la criminología mediática que se mueve por pensamiento mágico”.

Pensamiento mágico. Pasa en Buenos Aires, pasa en Londres, pasa en Kuala Lumpur y pasa en Lima.

Claro, y ese mismo pensamiento mágico lleva a pensar que los accidentes de tránsito se resuelven multando a los peatones.

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