Mientras el alcalde Antonio Mezarina se pelea con la prensa, hoy por la mañana cerraron el Malecón de Barranco para reiniciar las obras del Proyecto Infinity, donde quedaba la antigua Casa Dasso.
Cuando el día lunes, en el programa de Valia Barak, al alcalde Mezarina se le preguntó por el permiso que un gerente de la Municipalidad que él dirige le dio al Proyecto Infinity, respondió que fue sorprendido y que luego botó al gerente respectivo. Una de dos. O simplemente deja que las cosas ocurran a su espalda o sabía de todo y ahora se hace el defensor. Claro, imposible hacerle repreguntas o nada, porque su actitud va a ser la de Castañeda. La táctica del mudo.
El tema es que hay un serio problema de transparencia en la Municipalidad de Barranco, tal como se puede apreciar en la web de la comuna. No hay información alguna sobre los permisos que otorga ni nada. Es así que el gerente de entonces, el arquitecto Alfred Silva, no solamente autorizó las obras del Malecón, sino que participó en la presentación del nuevo proyecto habitacional.
¿Cómo pudo ocurrir todo esto a la espalda del Alcalde? En otro post veremos que ocurrió exactamente lo mismo para el caso del Metropolitano. ¿Sabía esto? ¿Se enteró tarde? ¿Quién gobierna en el distrito?
Sí, luego, por reacción muy muy tardía, Mezarina pidió una sanción ética (que finalmente se dio) al Colegio de Arquitectos contra Silva. Pero eso ya es un manotazo de ahogado. El daño está hecho.
Por supuesto que los vecinos protestaron y fue Mezarina el que se sumó a la protesta. Nuevamente, por los hechos aquí presentados, de manera algo inútil, ya que fue su Municipalidad y su gente de confianza la que aprobó el proyecto.
(Para ver toda la carta, hacer click aquí)
Claro, luego aparecerá Mezarina con su portátil y sacando cuerpo de algo que es su responsabilidad porque hablamos de su gestión y no la de Papá Noel.
Más:
- Del Archivo. Esto había sido denunciado ya el año pasado en el blog de Playas de Barranco.
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