Hoy en Ideele Radio, estuvimos José Alejandro Godoy y yo conversando (just because, como dicen) sobre las elecciones, la guerra sucia, Susana Villarán y Lourdes Flores. Mi posición es sesgada, claro, porque además he hecho evidente que mi voto es por Decisión Ciudadana para la distrital en Barranco y por Fuerza Social para la provincial. Con esa atingencia se puede leer mi opinión.

Creo, primero, que esta campaña ha tenido dos momentos obvios. Uno, con Kouri, marcado por este rollo antipolítico (Carlos Meléndez tiene razón), donde el debate se dio entre limpios y sucios, honestos y corruptos. Antipolítico, porque el debate (por llamarlo de alguna manera) no era sobre la ciudad y sus ciudadanos, sobre el papel del estado, etc. No, era un debate de principios, de convencidos. Y en ese espacio a Kouri lo defendían empresarios, periodistas, políticos. Creo que un escenario ideal (por ejemplo, para Aldo Mariátegui) era tener a Kouri como alcalde de Lima Metropolitana.

El problema está que ese escenario cambia con la tacha a Kouri y allí ya no funcionaba este discurso de puros e impuros. No voy a intentar responder por qué los votos de Kouri fueron donde Susana Villarán (eso se lo dejo, nuevamente a Meléndez), pero es también obvio que nadie en el FS se esperaba una situación como la que tienen ahora, de estar a punto de ganar las elecciones municipales. (Que nadie diga que yo digo que ya ganaron. Faltan menos de diez días donde cualquier cosa puede pasar).

No me sorprende tampoco lo ocurrido ni el actuar del Tea Party peruano (retratado por Alberto Vergara). En muchos países existe una ultraderecha o una derecha extrema. Era claro que si crecía, le iban a dar de alma a Susana Villarán. Es más, era esperable. El problema comienza cuando Lourdes Flores y el PPC en vez de desmarcarse de esta ultraderecha, termina repitiendo o retuiteando su rollo.

Para empezar, estamos frente a un escenario atípico. Ni un candidato acusa al otro o a su partido de ser corrupto, asesino, etc. Eso es positivo. También es bueno que el debate, mal que bien, transcurra en términos de derecha y de izquierda. Bueno porque eso, nuevamente mal que bien, tiende a ideologizar la discusión, a politizar la conversa, a identificar bloques y tendencias. El problema, y pasa también en el fútbol peruano, es que ganarle a Canadá sigue siendo eso: No tienes partidos fuertes. Entonces, al menor titubeo o debilidad, tienes que recurrir a otros para que te presten jugadores.

Eso le pasa ahora a Lourdes Flores y al PPC. Como Fuerza Social, no tiene cuadros políticos suficientes (varios se fueron con Kouri y les va muy bien como candidatos a alcaldes distritales). ¿Quién es el operador político más importante detrás de Flores? ¿Jaime Salinas? Ya pues. La diferencia es que la subida de Susana Villarán permite tener a raya al MNI porque ellos se necesitan mutuamente. ¿Y el PPC? Tengo la impresión que necesitan ayuda, y lamentablemente quienes se la han prestado son los más cavernas y ultras. Puedo equivocarme. Puede ser que nadie le sople al oído a Flores que tilde de roja, de caperucita, etc. a Villarán. Puede que sea su voluntad. Pero ese discurso no deslinda con los ultras, que ahora están de plácemes.

A mi me interesa más el día siguiente del perdedor que el del ganador. Si Fuerza Social pierde (ojalá que no), es posible que el golpe sea muy fuerte, porque una cosa es perder terceros sabiendo que hiciste lo mejor posible y otra es voltear el partido, ir arriba y que te ganen con un gol en el último minuto (lo sé, en serio, sé cómo es eso). El asunto allí es como analizar los errores y convertir los errores en oportunidades.

El asunto con el PPC es más interesante y complejo aún. Porque allí si pierde Flores (quién sabe si vuelve a intentarlo, el ser humano es tan complejo) los ultras dirán que eso pasó por no ser más duros. Y se irán con fuerza alrededor de Keiko Fujimori. Y no habrá allí mucho que equilibre y eso será responsabilidad de una candidata y un partido que no atinan a dar pie con bola.

Perútags: