Todo el Perú celebra el anuncio del presidente Alan García sobre el retorno de la colección Machu Picchu al Perú, y que sería la Universidad Nacional San Antonio de Abad del Cusco la encargada de cuidar, investigar y exhibir dicha colección. Todo bien hasta ahí.

Inca ruins at Machu Picchu
Machu Picchu. Foto de rickz. Algunos Derechos Reservados (CC)

Salvo que no hay documento alguno donde la Universidad de Yale señale los plazos y procedimientos para el retorno de la colección. Si entramos al boletín Yale News, encontramos que ellos señalan que:

An earlier version of this story quoted University President Richard Levin as saying the University and Peru had reached a “constructive agreement” regarding the Inca artifacts. Levin had clarified that a full agreement was not in place, only the “framework” of one.

[Una versión temprana de la historia citaba al presidente de la Universidad, Richard Levin, diciendo que la Universidad y el Perú habían llegado a un “acuerdo constructivo” sobre los artefactos incaicos. Levin ha aclarado que no existe aún un acuerdo total, solo el “marco” para uno] (Yale to return Peruvian artifacts, Yale News)

Entonces tienen razón aquellos que dicen que aún no hay nada.

Y tienen razón también arqueólogos como Duccio Bonavia y Ramiro Matos cuando afirman que este proceso ha sido politizado. ¿Qué hay de las otras tantas colecciones peruanas que están en el extranjero? ¿Significa todo esto que el estado va a invertir más en mejores museos, más equipados y con mayor presupuesto para la investigación?

He leído el 9 de los corrientes la declaración de Ramiro Matos sobre la devolución de las piezas de Machu Picchu y veo que él coincide con lo que expresé en la carta que ustedes tuvieron la gentileza de publicar recientemente. Es decir, que este asunto se ha convertido en político. En efecto, ¿por qué no se hace nada para las otras colecciones que fueron llevadas al extranjero en las mismas condiciones? En la década del 60, Edward Lanning se llevó a Estados Unidos las muestras líticas más antiguas de la zona Chillón-Ancón. Nunca fueron devueltas. La misión francesa que trabajo en el abrigo de Telarmachay (uno de los más antiguo del área andina) mandó a EE.UU. 263,000 huesos de camélidos para que fueran estudiados por Jane Wheeler. Hoy no sabemos dónde están. La misión francesa de paleontólogo que trabajó en Sacaco se llevó muestras a Francia. Hoy están en el Museo de Historia Natural de París. Como arqueólogo, aseguro que si bien las muestras de Machu Picchu son importantes, las otras que he mencionado lo son mucho más para le reconstrucción de nuestra historia. (Carta de Duccio Bonavia al Director del Diario El Comercio, 11 de noviembre del 2010)

De hecho, en este proceso ha pesado tanto el próximo centenario de la Expedición Bingham (y que no quieren que se empañe en este proceso) como la presión interna norteamericana.

Más: Todo el expediente Machu Picchu

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