Muchos ya se han pronunciado sobre los problemas de la nueva ley de cine (Ley Raffo o Ley León o Ley Raffo-León). Yo quiero levantar algo que Hans Rothgiesser ha escrito primero y que considero es uno de los asuntos que todos nos deberíamos preocupar:

“Quinto, chévere que se forme un Fondo Antipiratería… Pero, ¿qué se piensa hacer con ese dinero? Porque no nos olvidemos del acercamiento de APDAYC al gobierno. Y que si ese fondo se aplica a una política de represión al estilo APDAYC, por más legal que sea, no se va a solucionar nada. Lo que se tiene que hacer es aplicar una política de formalización de los involucrados. Sin embargo, como siempre digo, ninguna ley de cine seria puede darse el lujo de no abordar la problemática de la piratería, porque si no el dinero que se desvíe a la promoción del cine terminará en los bolsillos de quienes no queríamos promover.” (Acerca de la Promoción de la Ley de Cine: Aprobación de la nueva ley, Economía de los Mil Demonios)

En efecto, mientras todo esto ocurre, mientras los gremios pitean porque 3% es poco, mientras el resto de usuarios y consumidores estamos comprando en Polvos Azules, se va cocinando algo fuerte al interior de la Ley Procine. Voy a copiar la parte que me interesa se discuta:

procine antipirateria 01

procine antipirateria 02

procine antipirateria 03

Es decir, que sobre los beneficios ya existentes, serán las distribuidoras y las majors las que delineen la campaña educativa sobre derechos de autor en el país. No INDECOPI, no el Ministerio de Cultura (que tiene un viceministerio de Industrias Culturales), no las organizaciones de la sociedad civil ni representantes de los usuarios (que apuestan o apostamos porque se siga discutiendo la actual normativa sobre derechos de autor), sino la propia industria la que seguirá repitiendo el discurso criminalizador sobre la piratería.

Si algunos apostábamos por mirar más allá de los derechos de autor y promover iniciativas como el Copyleft, lo que encontramos ahora es un camino realmente oscuro: Un órgano paraestatal con presupuesto público.

Luego no lloremos si cierran Polvos Azules sorpresivamente.

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