El territorio en campaña

Uno de los grandes temas, que debería ser incorporado al de la reforma del estado y todo, es el de la gestión y desarrollo de los territorios. Hay una inmnensidad de textos sobre el asunto. Uno de los más recientes es el de Alexander Schejtman y Julio Berdegué (2004), Saraceno (2001), Banco Mundial (2009), PNUD Perú (2010), entre otros.

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Izcuchaca. Foto del autor. Algunos derechos reservados.

El consenso de los distintos autores está en el fortalecimiento de la institucionalidad local, la promoción de clusters y alianzas entre actores locales, así como el desarrollo de capacidades, innovación y tecnología.

Como para muchas cosas, la literatura está allí y no hay que inventar la pólvora. Así que entramos a leer qué dicen sobre el tema los partidos en disputa.

Lo primero que llama la atención es la diversidad de usos de “territorio” como idea para cada partido. Así, podemos entenderlo como cuenca (en el plan de la Alianza por el Gran Cambio, liderada por el ex ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski) y dar una ligera mención a la necesidad de tener un mayor cuidado “territorial” de las cuencas, al territorio nacional del Partido Gana Perú (liderado por Ollanta Humala).

En ese sentido, tenemos que es el Partido Perú Posible el que introduce la necesidad de fortalecer las instituciones y promover la competitividad de los territorios rurales, tal como lo vienen expresando muchos autores e investigadores del tema. Es más es casi igualito a lo que plantean Schejtman y Berdegué. Ve también la necesidad de fortalecer la articulación entre el sector rural y las ciudades. No deja de llamar la atención que introduce un enfoque intercultural, al referirse al derecho al territorio por parte de los pueblos indígenas y afroperuanos, como también de la territorialidad “con espiritualidad propia, con espiritualidad propia, de acuerdo a su pertenencia étnica, lingüística, cosmovisión y geografía”.

Luego del Partido Perú Posible, el otro que menciona más veces al territorio es el Partido Gana Perú (¡116 recurrencias!). Sin embargo, a pesar de la gran introducción que hace al problema, la referencia casi permanente es al territorio nacional y no a las dinámicas territoriales a menor escala. De ese modo, no enfrenta plenamente el desarrollo territorial rural, y más bien lo supedita al problema del manejo de las cuencas y los recursos naturales estratégicos. Es decir, si la literatura y las experiencias te hablan de fortalecer la institucionalidad local, lo que encontramos en el Partido Nacionalista es una lógica más bien centralista.

El partido Solidaridad Nacional más bien hace una referencia general al enfoque territorial rural (competitividad, coordinación entre instancias de organización nacional, subnacional y local), pero no avanza más.

Los otros tres planes de gobierno analizados (los de Alianza por el Gran Cambio, y Fuerza 2011), contienen más bien generalidades y confunden planes de protección y de sostenibilidad ambiental con desarrollo territorial rural.

El asunto es que todo esto de la gestión y desarrollo territorial no es algo que sea de segundo orden o importancia. La disparidad se da no solo entre la capital y el resto de ciudades, sino también al interior de cada región y provincia (ver El lugar importa, de la CEPAL, 2010). Ya luego no nos quejemos de tanto conflicto.

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