El peso de las leyes de la historia

Si han seguido los dos últimos posts (Los resultados electorales y El Nuevo Ollanta Humala) verán que lo que se ha tratado de probar es el peso de las llamadas “leyes de la historia”. Por ejemplo, que por supuesto el país es recontra pobre y por ende, los pobres votan por Ollanta Humala. Pero, como hemos tratado de ver, ambos procesos electorales han sido muy distintos y el OH del 2006 con un discurso radical (y sin un fujimorismo con fuerza disputándole los niveles D y E) es distinto a este OH más moderado que más bien apunta a un C y D.

Intentemos el otro lado. Pensar que la historia tiene un peso tan grande que determina este resultado. Digamos que las relaciones sociales de producción están determinando nuevamente este proceso.

El asunto de buscar cómo influyen los grandes procesos (la larga duración de Braudel) en los pequeños eventos (estamos hablando de elecciones de tres meses de duración) es complejo. Algunos van a quedarse seguramente en las dos fotografías, la de un Humala que ha sacado 30% en la primera vuelta del 2006 y que ahora repitió el mismo plato, y que, además, sacó un alto porcentaje en casi los mismos departamentos para decir que nada ha cambiado. “Nada ha cambiado en el Perú desde la colonia”, y ya, se acabó del debate. “Mariátegui ya explicaba esto, el país es semi feudal y semi colonial”. Listo, dejamos de investigar, cerramos el kiosko.

Ahora, el problema es que si bien es cierto lo de la herencia colonial puede ser un buen elemento que te explique varias cosas (como diría el ahora congresista Beingolea, podía explicar hasta por qué Perú no fue al Mundial de Francia 98), también es cierto que el Perú ha cambiado mucho en el siglo pasado. Para empezar están las grandes olas migratorias a las ciudades, muy bien descritas por autores como Carlos Iván Degregori, Nicolás Lynch y Cecilia Blondet en Conquistadores de un Nuevo Mundo, Los caballos de los conquistadores de Norma Adams y Jurgen Golte, entre otros, cuando no en El zorro de arriba y el zorro de abajo, que ya describía los cambios culturales en un Chimbote de fines de los sesentas. La ciudad, el trazo semicolonial, la ciudad letrada, desapareció. Ya no más “centros” de la ciudad y más bien tenemos ahora, por ejemplo, muchas Limas. El grupo Arellano ha descrito mejor que varios estos cambios en su libro Ciudad de los Reyes, de los Quispe, etc.

Luego está la crisis de los partidos. También puedes buscarle muchas explicaciones. Que si Sendero Luminoso, que si el fujimorismo, que si todo en su conjunto. Martín Tanaka y su libro Espejismos de la Democracia sigue siendo el mejor estudio sobre el tema. Sí, ok, todos queremos un APRA fuerte y todo lo demás, pero asume, ya fue. Estamos en una fase de transición. Aquellos partidos representaban a un país distinto y ese país cambió. Entonces, ¿cómo se mueve la gente? Nuevamente, si queremos ponernos en plan de las leyes de la historia, se sugiere leer La democracia según C y D de Yusuke Murakami.

Los sectores “populares” (los niveles socioeconómicos C, D y E) se mueven de manera muy pragmática, son sectores a su vez (generalizando) conservadores. Y claro, en los últimos años este sector ha capitalizado de una manera u otra. Entre el 2001 y el 2006 la pobreza se ha reducido. Si es que queremos creer en alguna cifra, porque sino, mejor no sigamos discutiendo.

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Pobreza en el Perú. Fuente: Banco Mundial. Elaboración Propia

La extrema pobreza creció durante los noventas, según el Banco Mundial, aunque todos te quieran decir lo contrario. Sí, ok, la Constitución del 93, la que nos hizo crecer. Pero nos hizo crecer, en todo caso, a partir del año 2001, cuando algunas reglas se comenzaron a cumplir. Eso que dicen de mercado más instituciones (es decir, estado) es cierto. Si no tienes a la fiscalía comprada, medios comprados, etc., puedes crecer mejor. El fujimorismo nos costó como país cerca de 14,000 millones de dólares (según un estudio de Alfonso Quiroz). En fin, puedes no creerlo, pero lo cierto es que algo pasó en estos últimos años.

¿Y qué pasó? Que estos sectores de migrantes y sus hijos y nietos (hace unos años se les llamaba “nuevos limeños”, término algo despectivo), capitalizaron. Ahora se habla de una clase media en estas nuevas Limas (nuevamente, hago referencia a los estudios del Grupo Arellano). Una clase media que creció y tiene un nivel de consumo enorme. Arellano tiene razón cuando dice que esta clase media es muy distinta a cualquier otra y que la define su consumo, las cosas que compra mucho más que lo que produce. Es cierto, es más o menos el argumento de un Pierre Bourdieu en su libro La Distinción.

Ya, bueno, la historia. ¿Qué tenemos ahora? Una nueva clase media. Una nueva configuración de la ciudad. Si se han fijado todos bien, esta clase media ha ingresado fuertemente a los medios y estos la reflejan a través de tantas y tantas historias y miniseries de hombres y mujeres que emprendieron, que salieron y que ahora triunfan. Si es cierto o no, es otra discusión, pero es claro que estas sensibilidades algo reflejan.

Y esto también se ve en los cambios electorales. Los viejos partidos fueron porque se han ido distanciado más y más del lenguaje de esta capa media que ahora domina los medios, la calle y aspira a más. Y en ese escenario es que se ha montado la elección del 2011. Mucha de la pelea entre varios candidatos ha ido a este sector y el que la ganó (en la primera vuelta) fue OH. Les ofreció algo más. Mientras las viejas capas medias y altas (imagino que han visto qué partes de Lima han votado mayoritariamente por Pedro Pablo Kuczynski, ¿no?) tienen miedo, en estos sectores no hay tanto. Los más pobres votaron por Keiko Fujimori, sobre todo por el recuerdo de las relaciones clientelares en la época de su padre.

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Índice de Gini. Fuente: Banco Mundial. Elaboración propia

¿Ven este último gráfico? Ya. El índice de Gini mide la desigualdad social. Es decir, la distancia entre los más pobres y los más ricos. Y esa distancia no ha variado casi nada en los últimos años. Sí, es cierto, hay menos pobres, pero hay gente que se hace más rica. Es cierto, hay una joven clase media “emprendedora”, pero hay un punto sobre el cual las leyes de la historia funcionan y esta misma joven clase media deja de crecer. Falta algo. Competitividad, por ejemplo. Y bueno, ya ahora debes entender por qué Humala llegó al primer lugar.

Entonces, mucho más que buscar respuestas en la pobreza o abrir nuevamente los Siete Ensayos de Mariátegui (el abuelo), hay que seguir preguntándonos qué cosas han cambiado tanto y qué otras cosas se sigan reproduciendo.

Y bueno, con todo lo dicho, queda claro que vamos a tener humalismo y fujimorismo para rato, ¿no?

Mañana terminaremos con el voto rural.

Perutags:

13 thoughts on “El peso de las leyes de la historia

  1. Puedes precisar la fuente. Que yo sepa, datos anuales de pobreza y desigualdad solo existen a partir de 1997 por el INEI. Antes de eso estaba la ENNIV que levantada en 1986, 1991, 1994, 1997 y 2000, pero con metodologias que no comparables. Si algun genio se le ocurrio mezclar ambas fuentes, entonces te puede salir cosas raras como la que tu obtienes.

  2. Otra critica: el gini es una medida de la desigualdad en la distribucion del ingreso, lo cual es diferente a la desigualdad social. Hay otras medidas que tratan de aproximar mejor ese concepto pero son mas cuestionalbles.

  3. Si aceptamos que el voto del peruano es, más que nada sentimental, el “abuelo” Mariátegui aún nos puede servir, pero en una versión mejorada: la del re-sentimiento. Por eso el voto por Humala: adentro en la carne y alma del peruano ( y que las miniseries re-producen en imágenes, pues no basta con salir en la Tv. sino que rol cumples en ella) se siente y percibe la discriminación, el Perú no es todavía de la mayoría de los “peruanos”. Existe el club privado y la imposibilidad de ser aceptado. Alguién me dirá y el voto por Keiko? bueno, se explica desde el asistencialismo y el pragmatismo que nos caracteriza.

  4. y por qué no pensar que el voto por humala también es pragmático?

  5. es posible, no hay absolutos. Aunque a modo de integrar, diría que tiene más de re-sentimiento que de pragmatismo.
    El odio a Chile, re-presentado por Humala, puede ser una evidencia de lo que digo.
    Lo que me hace recordar la vergonzosa y amenazante frase de don Isaac ( más cerca a una gaseosa) A Chile lo vamos a conquistar a punta de pene.

  6. POR OLLANTA.

    YA ME CANSE DE LA POFREDUMBRE DE SIEMPRE Y QUE LOS META PRESOS SI ES POSIBLE.
    OJALA

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