Voto por Ollanta Humala sin culpa. No creo en esto de las culpas o de taparse la nariz. Considero que en estos últimos diez años se hiz muy poco por afianzar la débil institucionalidad peruana, por construir partidos serios, democráticos, con una mirada que escape el corto plazo. Considero también que hay responsabilidades tanto en la derecha como en la izquierda. La izquierda que sistemáticamente subestimó al fujimorismo, contentándose con espacios ciudadanos ganados, mientras el partido de la DINOES silenciosamente hizo un sostenido trabajo de bases. La misma izquierda (salvo excepciones) que metió en el mismo saco a todos los que no votamos por Ollanta Humala en primera vuelta, tachándonos sin mayores argumentos de neoliberales o derechistas, cuando siempre se dijo que la principal contradicción era el fujimorismo y todo lo que eso significa.


Keiko Fujimori con su padre, celebrando su tercer mandato. Foto: Caretas.

La derecha (salvo excepciones) ha alimentado un permanente miedo con respecto a la izquierda en todas sus dimensiones. Allí está la campaña de miedo que se hizo el año pasado contra Susana Villarán. No sé si alguien lo ha dicho, y seguro que es así, pero a la derecha no le importa la compañía de los sectores más conservadores de este país, militares y curas del Opus Dei. Tanto a la izquierda como a la derecha no les importó en estos años el fortalecimiento de las instituciones, del congreso (¿recuerdan todo el tiempo el discurso del “que se vayan todos”?), etc.

Así llegamos a una segunda vuelta donde hay básicamente tres opciones (incluyendo el legítimo voto nulo). Y en ese contexto, yo voto por Ollanta Humala.

Y voto por él, porque en una lógica del mal menor, considero que hay crímenes que se cometieron en los últimos treinta años que no van a investigarse con Keiko Fujimori. He allí, los 283 500 mujeres que fueron brutalmente esterilizadas sin su consentimiento durante el gobierno de su padre, bajo la atención de los señores Marino Costa y Aguinaga, hoy parte de su equipo técnico. ¿Será posible que los investiguen? No. Jamás. Tenemos instituciones tan débiles que es demasiado fácil presionar sobre el Poder Judicial, la Fiscalía o los medios de comunicación. Lo que hoy estamos viendo en la televisión (especialmente los que se encuentran bajo el Grupo El Comercio) es solamente un adelanto. Un trailer digno de Wes Craven.

También están los centenares juicios contra militares por crímenes de lesa humanidad, aún no resueltos por el Poder Judicial, debido entre otras cosas a la falta de apoyo de los sucesivos gobiernos que sistemáticamente han negado acceso a información clave para esclarecer los hechos. Y he allí que tenemos a Rafael Rey, que ha dicho abiertamente que seguirá abogando por esos militares desde el gobierno. No esperemos posibilidad alguna de investigación independiente.

Rey y Martha Chávez son además representantes del grupo religioso Opus Dei, opuesto totalmente a políticas de acceso a información segura sobre sexualidad. En distintos centros poblados rurales donde el Opus Dei tiene presencia, sus curas hacen campaña contra el uso de preservativos y apelan al “método del ritmo” como modo de planificación familiar. “Ritmo” y esterilizaciones masivas. Nunca la posibilidad de acceder a información para que las mujeres decidan.

El Sistema de Inteligencia cumplió un papel nefasto durante el fujimorismo. Allí está todo lo que hizo Montesinos, en primera fila. Sin embargo, el asunto es aún más terrible. Los sistemas de Inteligencia, históricamente, se han dedicado a obtener información por medios muchas veces fuera de la ley. Es por ello que esa información no puede ser utilizada jamás en un juicio. Es por ello también que a los sistemas de inteligencia siempre hay que tenerlos bajo control estricto, no dejar que crezcan más de lo debido. Cuando eso ocurre, cuando pones a todo tu aparato coercitivo (“el monopolio legítimo de la violencia”, según Weber) a disposición del sistema de inteligencia, tenemos lo que vimos en los noventas: Chantajes, manipulación, cortinas de humo, desapariciones, amedrantamiento, persecusión en todos los niveles. Muchos de quienes participaron en aquella época siguen libres. Allí vemos los audios que se filtran, los espionajes, etc. ¿Alguien acaso cree que eso va a detenerse o a investigarse en un eventual gobierno de Keiko Fujimori? Ya pues, no hay que ser oráculo para eso.

No es poca cosa la presencia de un sector de empresarios abiertamente mercantilistas. He allí José Chlimper como su representante. En los noventas (y en buena parte de la década pasada) muchos empresarios acostumbraban la negociación directa para su beneficio. Montesinos, Fujimori, Toledo, Del Castillo, Alan García. Empresarios acostumbrados al decreto hecho a su favor, sin mayor debate público. Hace poco ha vuelto a ocurrir, con los decretos a favor de los transgénicos. ¿Alguien supone que eso va a ser investigado? Demasiados intereses económicos.

Si consideras que se puede pasar por agua tibia todo lo dicho, estás en tu derecho. Pero sí me gustaría que lo dijeras en voz alta. Que te importa bastante poco, con respecto a tu pequeña tranquilidad.

Ahora, claro, el tema es Ollanta Humala y las cargas que trae consigo. Seguramente. Pero nada de lo que ha hecho o dicho, se compara siquiera un poco al nivel que hemos descrito líneas arriba. Considero que hay espacio para la oposición con Ollanta Humala. Que las instituciones pueden fortalecerse un poco. Que los medios de comunicación, con todo el poder que tienen, no le van a dejar respirar ni un solo instante. Hay dudas, por supuesto, pero ciertamente no es la maquinaria del fujimorismo, lista para actuar desde el 28 de julio.

Por eso yo voto por Ollanta Humala. Porque asumo lo que me toca.

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