Los derechos humanos según el fujimorismo

Estos son los tiempos en los que los candidatos y sus equipos juran, perjuran y abjuran de todo. Y hemos visto claramente las distintas amenazas que representa el fujimorismo para todo el movimiento de derechos humanos. Lo último, la burla cínica y cruel con las víctimas, acusando de terroristas a aquellos que han perdido a un familiar o han sufrido ellos mismos tortura o violencia sexual, es execrable.


Familiares de las víctimas reconociendo las prendas de sus deudos en el sitio de Mashuacancha en Putis. Foto de Domingo Giribaldi. Fuente: Memoria y memoriales (Renzo Salvador Aroni)

El problema está que esto de los derechos humanos es algo más que recordar todo lo malo que significó el gobierno de Alberto Fujimori. Esto no es un asunto de memoria simbólica, que se diga, ya nos arrepentimos, sigamos para adelante, pasemos la página. Se trata de cientos de familias, cuando no miles, que están buscando dos cosas básicas y fundamentales: Justicia y Reparación. Si el estado tuvo abiertamente una política de violencia indiscriminada durante un período de tiempo, pues el estado tiene que reparar, no solo con un museo o lugar de la memoria (muy importante), sino identificando y castigando a los culpables y reparando a cada uno de los afectados. Cualquier lógica de crecimiento económico, si no toma en cuenta esto, es neocolonialismo puro: Ciudadanos que son más ciudadanos que otros.

Dicho esto porque el tema de derechos humanos no es que no se encuentre dentro del plan de gobierno del fujimorismo. Por el contrario, sus voceros son muy dilectos. Hablan mucho del tema. Yo quiero aquí detenerme en Rafael Rey, ex Ministro de Defensa del actual gobierno aprista y actual candidato a la primera vicepresidencia. En efecto, Rey puede creer lo que sea, pero su posición es la de un candidato y representa al partido que lo ha invitado.

Así, el año pasado lo vimos no solo defendiendo el infausto decreto legislativo 1097 (que planteaba el fin de los procesos inconclusos para militares procesados por crímenes como asesinato o de lesa humanidad), sino poniendo en duda la existencia de masacres cometidas por las fuerzas armadas contra la población civil. Ese argumento se ha repetido en las últimas semanas, ahora como candidato. Para Rafael Rey, no existen tales masacres porque se tratarían de simples enfrentamientos.

Eso, obvio, redunda en políticas concretas: Adiós Registro Único de Víctimas y adiós Plan Integral de Reparaciones. Como se ve, es algo más que una opinión y lo que él puede creer o no.

Sin víctimas, no hay reparaciones. Y un estado que no reconoce sus crímenes es un estado discriminador.

Ahora ven y discúteme sobre el crecimiento económico sin justicia.

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Mañana: Movilización Fujimori Nunca Más

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6 thoughts on “Los derechos humanos según el fujimorismo

  1. KEIKO CORRUPCION, OLLANTA OPCION

    La candidata de los ricos, de la corrupción, de la dictadura, del tráfico de drogas y armas y las matanzas del grupo Colina, cuya campaña se planea desde la prisión -como “los destructores” un asalto a un banco- y se financia -como sus estudios- con los US $ 6,000 millones que nos robaron los Fujimori a los peruanos, es manejada por el capo de la mafia Alberto Fujimori criminal convicto y confeso que, será quien realmente gobernara si ganan las elecciones pues, habría que ser más que ingenuo, para creer que no será así, resultando más que obvio que liberara a su padre y Montesinos, destruirán las instituciones democráticas y la legalidad, conduciéndonos inexorablemente a la crisis económica con sus populistas y clientelistas propuestas que no resisten el menor análisis y que en efecto nadie crítica porque para eso están los “campanas” de la banda conformada por un aberrante concierto entre prensa, empresarios y políticos que han logrado asustar a algunos electores, contando en mi concepto con 3 tipos de adeptos, cada cual más repulsivo que el otro y por ello el asco visceral que nos produce la coprofagía que votar por ella implica:

    Primero, los patéticos empresarios y políticos que defienden los sucios negociados con que se enriquecieron durante los 90 y que les importa un comino la democracia, el bienestar económico del país, ni las vidas de sus compatriotas asesinados por la mafia, que promueven una inmunda y desigual campaña en los medios de comunicación, chantajeados por vladivideos o serviles tras de oscuros intereses.

    Segundo los ignorantes a los que les lavaron la cabeza con los psicosociales de antes y ahora o con limosnas: tontos útiles, que siguen creyendo que venció a SL y mejoro la economía cuando lo que hizo fue aplicar un shock terrible, dar un golpe de estado, vender las empresas públicas, y con ese dinero dar ciertamente luz, agua, pistas, cocinas pero sobre todo, tirarse la mayor parte, pobre gente comprada con un plato de fréjoles que se intimidan con la aterradora “amenaza del nuevo Chávez” y que jamás tendrán la coherencia y capacidad para articular un pensamiento lúcido, más allá de creer erradamente defender su bolsillo vació; algunos más audaces: intelectualoides del Twitter y el Facebook quizás profesionales pero de la intolerancia que ningunean y descalifican al nobel Vargas Llosa y otros prestigiosos críticos y periodistas, desde las antípodas del sentido común, la memoria y la cordura. Quizás en esta caterva estén la mayoría y los menos culpables y

    En tercer lugar los peruanos deshonestos, sin dignidad, ni autoestima, oportunistas y apologistas del crimen porque “el fin justifica los medios” o que avalan aquello de que “matamos menos que otros gobiernos…”, “Hare todo por liberar a mi padre “, “Fue el mejor gobierno de nuestra historia”, “que los aplausos se escuchen hasta la DINOES” o “El Juez San Martín, en su momento, tendrá que responder…” y que son la misma calaña obscena y perversa de malhechores que los fujimoristas, nutridos en la podredumbre del “éxito en la lucha antisubversiva” exaltada como valor patriotero, que esperan obtener parte del nuevo botín, si se reedita esta cleptocracia.

    Por ello confió que para los peruanos decentes, antes que el interés por preservar el indolente Status quo que mantiene a la mayoría en la miseria económica y moral y que amenaza con agravarse con el suicidio colectivo que sería votar por Fujimori, prevalezcan las convicciones éticas para no apostar por criminales sentenciados, respaldados ciertamente por la inmensa vergüenza ajena que sentimos al percibir el estupor delirantemente asqueado de muchos amigos cuando les digo que: VOTARE CONCIENTEMENTE POR OLLANTA HUMALA, asumiendo los riesgos que implica y no niego pero, con la conciencia tranquila de no ser cómplice de difuminar la metástasis social que sería premiar con nuestro voto a la dinastía Fujimori.

    Juan Ramón Ribeyro Ipenza

  2. Es nausebunda la instrumentalización política de los DD.HH que ha realizado la izquierda (a través de sus oenegés) en esta campaña. Me recuerda la campaña de 1990 en donde los mismos sectores derechumanistas que ahora apoyan al nacional-humalismo, apoyaron en ese momento a Fujimori; llegaron al extremo de trasladar a los deudos de Uchuraccay -convenientemente vestidos de negro- a sentarlos en primera fila durante el famoso debate entre Fujimori y MVLL.
    “Para mis amigos, todo, para mis enemigos, los DD.HH” esa el la “moral” de los caviares.

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