Salió ya la colaboración que envié a Antiprensa, sobre la televisión y el poder. Un intento de responder a la pregunta (o ampliarla, en todo caso) sobre la influencia que tiene la televisión (y los medios, en general) sobre la ciudadanía.

Copio un par de párrafos y sugiero la lectura del texto para su discusión:

“Los medios están allí para modelar la realidad. Si bien es cierto que puede que no determinen un resultado electoral, sí tienen capacidad para instalar en la opinión pública agendas y corrientes de conversación. Así, por ejemplo, nos preocupamos más a diario sobre los gestos y supuestas mentiras de Rosario Ponce y la desaparición de Ciro Castillo en el Colca, pero nunca sobre la pobre capacidad de respuesta del Ministerio del Interior frente a la pérdida de un turista en una zona donde además hay varios hoteles cinco estrellas. O menos aun discutimos la desproporción en la búsqueda de Castillo con respecto de las cientos de víctimas desaparecidas en tiempos de la violencia política.

No es menos cierta la relación clientelar de los noticieros y la policía. Vemos a diario la detención de presuntos asesinos, violadores, ladrones, etc. Presuntos, por supuesto, hasta que un juez dicte la sentencia. Sin embargo, la sentencia mediática puede ser más dura. No deberíamos olvidar el abuso que se cometió no hace mucho (¡tres años!) con un grupo de ciclistas en Larcomar. Los policías, además de estar armados con sus respectivos revólveres, llevaban también cámaras de video. Si no hubiera sido por otro sector de la prensa que equilibró con nueva información, seguramente los ciclistas seguirían presos.” (Continuar en La televisión, palabra de dios)

También en esta “edición” (o entrega) de Antiprensa ha salido:

Ay mamita, ¡El cuco se lleva mi platita! (Gianmarco León)
Chavimos prefabricado o una receta para desprestigiar a la izquierda latinoamericana (Mattias Stiglich)

Perutags: