Empezaré con una declaratoria: No me gusta Rosa María Palacios como periodista. No la considero una buena entrevistadora, a pesar de reconocer que es alguien que en un medio tan flojo, destaca por su trabajo y capacidad de lectura minuciosa de cuanto documento cae por sus manos. Y que eso causaba pánico entre varios de sus invitados. Considero que sus reportajes eran bueno, pero no innovadores. No la consideré plural, porque la pluralidad implica respetar los distintos puntos de vista de las personas, cosa que ella sistemáticamente no hacía. No es tampoco una periodista que se mueva en distintas canchas, y creo que un periodista ante todo debe tener una amplia cultura general, cosa que ella carece.

Pienso sí que el tipo de periodismo que hacía es importante. Que antes lo llenaba Hildebrandt y que ahora no hay más.

Igual es una salida lamentable. Es una pena que a cualquiera, sea periodista o no, no le renueven un contrato avisándote el mismo día de la firma. Es una pena, además, porque afecta tanto a todo un equipo de personas que seguramente perderán su trabajo. El desempleo es algo horrible.

El tema de fondo aquí no es tanto la posibilidad de conspiraciones para tenerla fuera del aire. Que si fue el fujimorismo, que si fue Alan García, que los audios de BTR que ella tenía en sus manos. El asunto es la precariedad en la que se mueve el periodismo en el Perú.

En efecto, no hay argumentos ni de rating ni legales para no renovar el programa Prensa Libre. Era el líder de su horario. Cumplió (como bien afirma en su entrevista en La República hoy) con todo lo que dijo que iba a hacer. No era un programa sorpresivo para nadie y menos para el directorio del Grupo El Comercio, principal dueño de América TV. El problema entonces no va por el periodismo. El problema es la falta de institucionalidad en los medios.

En un estudio que merece una mayor discusión, Catherine Conaghan plantea que muchos de los problemas de la prensa independiente durante el fujimorismo tenía que ver con la precariedad en la propiedad de los medios de comunicación. Así fue fácil presionar a todos (no unos, todos) los broadcasters de la televisión peruana y luego realizar intercambios de favores y millones de dólares durante los noventas. Sin licencias claras, un propietario tiembla cuando alguien le nombra la palabra “espectro electromagnético” (como bien me señaló un amigo periodista, no hace mucho). En la actualidad, la situación no es cualitativamente mejor. Hay demasiadas dudas sobre la co-propiedad de América TV, Panamericana, tenemos un “fantasma” que decide qué hacer con dos canales de televisión, un canal de accionariado difundido, etc. Y sin institucionalidad, no hay posibilidad para hablar ni de prensas libres ni cuartos poderes.

Medios de comunicación en el Perú

¿Ven la gráfica anterior? Esa es la imagen que tienen los medios de comunicación en el país (según el Latinobarómetro). La gran mayoría (más del 80%) piensa que los medios frecuentemente son influenciados por los grandes poderes económicos y es una tendencia que no ha variado en los últimos años. Y digamos que los propietarios han hecho méritos para que esta imagen se mantenga.

(Si han visto el blog de Hans Rothgiesser y lo que ha escrito sobre el tema, verán que esto no es solamente algo de Lima, porque en provincias la situación es todavía peor. Cientos y cientos de radios sin licencia, testaferros, etc.)

Entonces, claro, podemos seguir discutiendo sobre la lamentable (hay que repetirlo varias veces) salida de tal o cual periodista, pero hay un tema mucho más importante que discutir aquí. Se viene un nuevo gobierno que ha puesto sobre la mesa un debate sobre los medios de comunicación, que fue desestimado.

Fácil lo que se trata solamente es de aplicar leyes que ya existen (lo que ocurre mucho más a menudo de lo que uno cree).

El tema es poner el acento en lo importante y no quedarnos en la coyuntura y mañana olvidarnos porque un Cristo del Gordovago nos ha distraído.

Perutags: