Una de las cosas que ha revelado o demostrado ingratamente este último proceso electoral, es la desconfianza que existe entre los peruanos. En efecto, hay una constante sensación que el partido ganador va a “malograrla”, “embarrarla”. No hay confianza alguna en el otro bando.

La confianza entre nacionales es un elemento básico e importante para cualquier proceso económico, político y social. En medio del discurso sobre “emprendedores” y los “pequeños empresarios”, poco se habla que la confianza es un elemento básico para el establecimiento de negocios, de acuerdos, etc. Ludwig Huber escribió hace tiempo sobre el papel de las redes étnicas en el surgimiento de lugares como Gamarra, entre otros. Vínculos familiares o locales de los migrantes que son usadas para acceder a distinto tipo de recursos. Por supuesto, que todo eso tiene un límite y valdría la pena discutirlo.

confianza 2007 america latina

La gráfica anterior muestra el lugar que ocupa el Perú en torno a la confianza entre nacionales. Últimos y alejados del promedio sudamericano. Confiamos, es cierto, en el paisano y el familiar, pero no con el de otra región. Eso se puede ver más claramente en la conformación de las regiones, donde han sumado etnicidades distintas (Puno, por ejemplo). También en los modos de vivir y habitar la ciudad (tal como lo ha señalado muy bien Renato Cisneros en su columna de hoy). Se refleja en la cantidad de rejas y condominios que siguen creciendo más rápido que el pasto de los jardines. La desconfianza incide en el encierro privado y descuida el espacio público, ya que este último implica convivir con el otro.

Hemos avanzado mucho en los últimos años con tanta promoción del turismo y la gastrononía. Inclusive tenemos una Marca Perú (ver post Marca Perú: Diversidad sin historia). En otros países, la idea de la “marca” no solamente sirve para la promoción y venta de lo que el país produce, sino que es también un movilizador de recursos culturales, un “convocante” territorial, ya que se construye desde los propios habitantes. No ha sido el caso, ni el resultado. Otro elemento que fortalece la confianza entre connacionales son los espacios públicos, tan venidos a menos en las últimas décadas.

Este es uno de los retos más fuertes que enfrentan tanto Ollanta Humala desde la presidencia y Susana Villarán en la alcaldía de la ciudad más poblada del país. Veremos qué señales se dan, si es que se quiere enfrentar el problema, por supuesto.

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