Lo público y lo privado sobre la PUCP

“¿Acaso aún no han aprendido que la Iglesia es insaciable y se toma todas las concesiones sin agradecimiento por lo que se le da y con aire ofendido por lo que aún se le niega? En eso se parece mucho a los nacionalismos… a los que tanto debe y que tanto le deben.”
Fernando Savater – ¿Hasta cuándo? (El País, agosto del 2011)

En principio, asumo desde ya que varios amigos y amigas se van a molestar por estas líneas. Meto mi cuchara aquí, porque el tema entró a los medios masivos desde hace varios días y hasta ahora no encuentro un argumento que justifique por qué el tema de la PUCP es un asunto de toda la ciudadanía peruana. Yo, por otro lado, parto de la idea que el debate sobre el conflicto entre la PUCP y la Iglesia Católica tiene aristas públicas pero también varias que pertenecen a la esfera privada. Aquí intentaré plantearlas. Por supuesto, el debate está abierto en los comentarios.

Benedict XVI in Fatima
Benedicto XVI. Foto por Catholic Church. Algunos derechos reservados.

1. El asunto Cipriani. Parte de los argumentos es que hay curas malos y curas buenos. Que si no fuera Cipriani, la cosa estaría muy bien.

El gráfico anterior (elaborado por Carrión y Zárate, 2010) muestra las instituciones con más confianza entre los peruanos. La que sobresale es la iglesia católica (IC). Que la IC se ubique allí por sobre otras instituciones (como el Poder Judicial o el Congreso), revela lo mal que estamos en términos de democracia y ciudadanía.

Si hay un reclamo por parte de la población, no van al Congreso porque hay poca confianza en lo que podrían hacer. Tampoco donde la policía. Van donde el cura. Y, claro, nadie los elige. Dependen de sus superiores. Tienen directivas bien claras, sobre todo en términos de salud reproductiva y sexualidad (no repartición de anticonceptivos, no aborto, no libertades para población LGTB).

Por suerte, se habla siempre de separación entre esfera pública y esfera privada. Tú en tu casa puedes creer lo que quieras (si quieres no usas preservativos, como la IC dice, practicas la abstinencia, etc.), pero en el ejercicio ciudadano no impongas tus creencias. Es un largo camino para separar ambas esferas (la Constitución, por ejemplo, habla de varios conceptos como “invocando a dios todopoderoso”, “el concebido”, “la iglesia católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú”, entre otras perlas), pero bueno, hay un trabajo fuerte que realizar. Augusto Álvarez Rodrich, en ese sentido, equivoca el foco: No se trata de desciprianizar la PUCP (tema interno, privado), se trata de descatolizar el estado y el ejercicio ciudadano.

Parte de ese derecho privado que tienen los católicos es el de tener sus colegios y universidades. Se establece claramente que, mientras se cumplan ciertos niveles o estándares, ellos pueden crear sus centros de estudio. El cómo lo arreglan o cómo llevan la fiesta con la IC, es asunto de ellos. Lo privado es el catolicismo, lo público allí es la regulación.

2. El papel de la universidad. En medio de la crisis de la educación pública, un sector de la clase media limeña apostó por irse al sector privado. Para ello crearon sus colegios y se instalaron en diversas universidades privadas. Una de ellas, la PUCP. Eran otros tiempos y la IC no tenía prerrogativas tan conservadoras como las que tiene hoy (la época de la guerra fría impulsó tal apertura táctica). Eran tiempos de paz y cierta (nunca tanta) tolerancia.

Pero la educación, y en particular la universidad pública, quedó abandonada a su suerte. Dejó de estar en el centro de la agenda pública salvo para exigir intervenciones militares y mano dura. Se concibió a la universidad pública no como un espacio de encuentro entre distintas corrientes de pensamiento, sino como un botín. Hoy por hoy, a la educación pública se le considera un programa de asistencia, para los que no pueden acceder al sistema privado.

Es en ese contexto en el que se da este conflicto entre la PUCP y la IC. Es posible que no entre Cipriani (esta vez). Es posible que se termine negociando alguna línea (el cierre de algún programa “relativista”, en palabras de Ratzinger) dentro de la PUCP, pero lo que este sector de la clase media no se está dando cuenta que el debate público debería estar fuera, en la calidad de la educación para todos. Ok, tenemos un modelo mixto, con educación privada y pública. Entonces discutamos sobre presupuesto público, regulación y estándares para todos. Que no cualquier centro superior se llame universidad porque sí. Por estos días, para tener dos ejemplos, estudiantes de la UNALM que exigen mejor infraestructura o la creación de la Universidad Nacional Técnica de Chincha, cuando el resto de centros superiores no cuentan con los recursos mínimos.

Entonces, claro, Augusto Álvarez Rodrich se pregunta dónde está la Camila Vallejo para la PUCP, cuando la pregunta es por qué la educación pública no está en la agenda de todos.

3. El papel de los medios. Finalmente, no dejará de llamar siempre la atención el papel de los medios al momento de instalar agenda en la opinión pública. Que algo sea un tema de interés no significa que deba ser de movilización ciudadana. Puede ser de interés de mucha gente el robo de la cruz de Motupe. De hecho. Y no publicar una nota al respecto, informando a los fieles, es perder la oportunidad de vender. Pero no por ello se debe confundir al espectadora/lector que este debe ser un tema que nos debe preocupar a la ciudadanía en general.

Que el tema de la PUCP esté en boca de todos los columnistas y que esté en las portadas de los diarios, es una expresión también de las prácticas corporativas en el Perú: Agendas privadas que se imponen sobre las públicas. Como si mañana estuviéramos discutiendo la ciudadanía el nuevo directorio del BCP, como un asunto de importancia nacional. ¿Noticia? Sí, claro. Pero a los ciudadanos nos debería preocupar que se regule bien a los bancos, que cumpla la ley, que los ahorristas estén protegidos dentro de ciertos estándares.

Estos argumentos no niegan que de bronca el bandazo dentro de la IC y que esto afecte a tanta gente amiga, alumnos, ex-alumnos y profesores. Mi solidaridad con ellos.

Sigamos el debate.

27 thoughts on “Lo público y lo privado sobre la PUCP

  1. No entiendo por qué habría que ignorar el tema PUCP en favor de un debate sobre las universidades públicas. La PUCP existe y tiene un rol que creo, muchos coinciden, debe protegerse. El pleito puede ser entre privados pero las consecuencias de su resolución afectarían al país en general, y sin duda a la educación superior.

  2. Este tiene que ser el post más pobre que he leído en un buen tiempo. Dices: “En medio de la crisis de la educación pública, un sector de la clase media limeña apostó por irse al sector privado. Para ello crearon sus colegios y se instalaron en diversas universidades privadas. Una de ellas, la PU…CP. Eran otros tiempos y la IC no tenía prerrogativas tan conservadoras como las que tiene hoy (la época de la guerra fría impulsó tal apertura táctica). Eran tiempos de paz y cierta (nunca tanta) tolerancia.”Tú tienes la más peregrina idea del trabajo que ha costado a los estudiantes y profesores progresistas en la PUC abrir los espacios que existen ahí? O sea que por la guerra fría el padre McGregor se abrió tácticamente a que la FEPUC la dirigiera javier Diez Canseco? Y si es así, por qué lo expulsó?
    Lo que le pase a la PUCP, para Roberto, es un asunto privado. Al fin y al cabo el no encuentra argumento que “justifique por qué es un asunto de toda la ciudadanía”. Además, cuál es el problema? La PUCP para el es un club y “cómo lo arreglan o cómo llevan la fiesta con la IC, es asunto de ellos”. Primero, confundes una institucón educativa, que responde a la legislación nacional sobre la educación superior con un banco o con un club privado. Segundo, ignoras aposta que incluso los privados tienen obligaciones públicas, sino por qué se multa a un club por no permitir la entrada por argumentos raciales?

    Pero para ti, esto es un asunto de clases medias. Problema suyo, egoistas y elitistas porque -total- para qué apostaron por “irse al sector privado”, no? Te pasas a la moda “anti-caviar”. Sólo te faltó colgarnos que es un “lío de blancos”! ¿En qué cabeza cabe que es una buena idea separar la lucha por la educación superior de calidad -que todos respaldamos- y la lucha por la autonomía educativa de la PUC?
    Sólo le faltó colgarnos “lío de blancos”!

  3. Gracias Eduardo por el comentario. En efecto, las consecuencias pueden ser fuertes, pero justamente es por la debilidad de la esfera público (que no está, irónicamente, en la agenda pública, como si fuera algo al mismo nivel del sistema privado, un accesorio).

  4. Eduardo, gracias por tu comentario. Para mi es un tema de definir qué es un asunto público (de todos los ciudadanos) y qué no. Si la PUCP es un asunto público (hablamos allí de los contenidos que enseñan, de la orientación religiosa o no de su actual rector, de los archivos que administra), discutamos también el futuro de todo eso.

  5. Hay algunas reflexiones que el post de Roberto me suscita, al igual que los comentarios de los dos Eduardos:
    1. Coincido con Roberto y con Eduardo Villanueva en que el debate sobre las universidades públicas debe estar más en la agenda pública. Y creo que lo que ocurre en la PUCP nos da una idea de cómo una regulación precisa sobre la Universidad peruana en general puede evitar o cerrar más candados para evitar la intromisión de Juan Luis Cipriani en una universidad como la Católica. 2. Yo si creo que hay varias aristas públicas en el tema de la PUCP. Quizás uno que no ha sido tan explorado es la vinculación entre el gobierno de Alan García con Juan Luis Cipriani. La República no solo ha hablado de Jorge del Castillo, sino también del ex parlamentario José Luis Delgado como alguien bastante cercano a Natale Amprimo (ambos visitantes del TC 48 horas antes de la famosa sentencia). Creo que este es un punto a explorar, en un gobierno en que los fallos raros vienen allí. Como dicen algunos, habría que ver si con ello Alan quería favorecer a una universidad con la que tiene vinculación o, como buen aprista, afectar a un bastión de progresistas y liberales, bloques influyentes en la agenda mediática, pero sin partidos políticos que los defiendan (y aquí otra arista: cómo estos dos bloques han terminado confinándose a esferas privadas antes que a la construcción de un partido que los represente) 3. Hay un punto que rescato de lo dicho por Eduardo Gonzalez: No puede separarse la PUCP de su proceso histórico. Puede que para Roberto el surgimiento de la Teología de la Liberación o la apertura que se logró, a trompicones (e imperfecta), a partir de la gestión como Rector de Felipe Mc Gregor, sea un hipo democrático. A mi modo de ver, hay dos visiones sobre catolicismo en disputa y, por los temas involucrados, sí pueden tener relevancia pública, debido a que existen tópicos en los que la PUCP ha tenido cierto liderazgo. Si ello es un hipo histórico o no es algo que cada quien analizará o no, pero la historia de la Iglesia Católica ha estado caracterizada por disputas, tensiones y alas. Pero creo que no puede comprenderse a la Católica, como existe en este momento, en ese sentido. 

    Finalmente, no creo que Roberto tome este tema como “pleito de blancos”. Por el contrario, el párrafo final del comentario señala que es lamentable que la PUCP esté en peligro de caer en las manos de un sector que no sólo es conservador por convicción, sino que también tiene diferencias personales con miembros prominentes de la comunidad universitaria. A Cipriani, para decirlo con todas sus letras, le jode la conclusión 142 del Informe Final de la CVR, que lo pinta como lo que es: un tipo absolutamente inconsecuente con la fe que dice predicar. 

  6. Excelente ejercicio de ninguneo a la mejor universidad del país, Roberto. Es tal el desorden de tu enunciado y son tan excluyentes tus argumentos que responder se convierte en un parto. En más de una oportunidad he leído atinados comentarios tuyos, me apena que esta no sea una de esas ocaciones.
    Tratando de sintetizar, yo te diría que el tema PUCP no es privado por cuanto está en juego EL ÚNICO MODELO EXITOSO UNIVERSITARIO de nuestro país. Nos guste ó no, la PUCP es la única que brinda una formación pluralista y el diálogo alturado es cosa de todos los días en sus claustros. Académicamente, ninguna universidad la supera en calidad de docentes ni en pluralismo de los mismos, pues eso también está en peligro.
    Por eso pienso que, independientemente, de los otros análisis que mencionas y que son válidos (pero no son excluyentes con el tema PUCP), TODOS deberíamos preocuparnos en no permitir una nueva fechoría de Cipriani.

  7. Claro, no significa dejar de preocuparnos por el caso PUCP; sino, ver todo lo que hay atrás: como dices, una educación pública en crisis. ¿Cómo es la universidad que queremos? Esa es la pregunta. Definiendo esto, entre todos, podemos luego preguntarnos el cómo lo conseguiremos.

    Creo que la universidad debe conservar los estudios generales, la mayoría de alumnos salen con 16 o 17 años del colegio y es bien dificil elegir una carrera a esa edad.

    De todas maneras, laica. Cursos como ética, realidad social peruana son importantes.

    (Bien rawlsiano tu texto, pero esto es comentario aparte, buen post)

  8. Roberto
    Sinceramente creo que está mal dirigido tu post. No creo que lamentes que el tema de la PUCP sea extensamente tratado en la prensa, pero esa es la sensación que deja tu texto. Temas como la calidad de la educación que planteas no se oponen a que uno le preocupe el futuro de la Católica.
    Más bien, me parece sano que se le esté dando tanto espacio al asunto. Se entiende en tu texto que es la clase media – un sector que se refugió, de acuerdo a tus palabras, en las universidades privadas – la única que tiene vela en el asunto. Asumiendo que eso fuera cierto, qué bien que los clasemedieros se involucren en cómo funciona una de las universidades más representativas del país. Un abrazo

  9. Lo siento, acabo de percatarme que escribí “ocaciones” en vez de “ocasiones”.

  10. Roberto, creo que tu visión maximalista de lo público es desproporcionada. Lo público tiene niveles y escalas, y lo que hace público a algo no es que afecte directa o de la misma manera a todos los ciudadanos, sino que afecta a algunos ciudadanos lo suficiente como para que se convierta en una externalidad para la sociedad en su conjunto. El desastre que es una “universidad” como Alas Peruanas es un problema público, porque crea externalidades para la sociedad en su conjunto aparte de ser un problema entre privados; la posibilidad que una universidad como la PUCP se convierta en un centro de cacareo dogmático debe ser vista similarmente.

  11. Eduardo, tú lo has dicho. El desastre de una universidad revela un tema público, esto es, el asunto de la regulación. ¿Cómo regulamos en general para que se mantengan estándares, más allá de sus administraciones? Caso contrario, estaríamos discutiendo qué es el catolicismo, y la verdad, allí no le entro, con todo el derecho además. Y no es tampoco un tema nacional ese.

  12. Creo que entre el debate público de este caso privado, interesadamente se olvida que el Poder Judicial peruano ha suscrito una serie de “convenios” con la PUCP, universidad que está metida en una controversia judicial sobre el correcto cumplimiento del testamento de Riva Aguero. Es un caso de típica doble moral caviar: se quejan de los vínculos de una universidad como Alas Peruanas con el Poder Judicial, pero son incapaces de mencionar que es “extraño” que una universidad con semejante controversia judicial celebre “convenios” con los jueces que verán su caso.

  13. Me gusto mucho el post y comparte gran parte de su opinión, principalmente porque desde el primer momento me sorprendí como los problemas de una universidad privada es tratada por un sector de la prensa como asunto de interés nacional, aunque pienso que son los factores “Cipriani” y “Caviar” lo que ha movilizado a una gran parte de la opinión. Yo estudié en una universidad nacional de la que sólo una pequeña nota le dedicó hoy La República, pero me imagino que otras universidades nacionales tienen problemas más grandes. Me sorprendí también que un periodista que dice que mucho tiempo le dedica la prensa al caso Ciro, es uno de quienes más trata el tema de la PUCP, como si no hubieran más opciones de universidades privadas laicas en el país. Sólo espero que el problema termine bien para todos, porque no aguantaré leer sobre los problemas de la PUCP en los siguientes años.

  14. Olvidas que, en virtud del Concordato, el Estado peruano subvenciona a la PUCP (con nuestros impuestos, por supuesto). Creo que todos tenemos derecho de opinar sobre el uso que esos impuestos puedan tener en la PUCP.

  15. Muchas medias conclusiones sin pruebas palpables, mejor dicho mucha
    opinión vagamente fundada. Como opinión muy válidas pero no sirven al
    propósito final que es definir quién tiene la razón. Aunque esta sea
    compleja. Mucho prejuicio laico por un lado y, por el otro, poco conocimiento de cómo son las cosas. Intento fallido, lo siento.

  16. Paolo, el tema legal (“quién tiene la razón” )no es el mío y creo que hay gente harto competente para ello. Puedes leer, por ejemplo, las opiniones de Rosa María Palacios. Mi discusión va por otro lado. Lo siento.

  17. Amigo Carlín, el tema del Concordato es otro tema público, de hecho. ¿Las instituciones católicas tienen que seguir teniendo los beneficios que les da ese acuerdo con el Vaticano (entre ellos, que algunos curas tengan sueldo de ministro, con nuestros impuestos)? Otra pregunta que nadie se hace por estos días.

  18. Ojalá termine bien, pero como van las cosas (y los argumentos), lo dudo. Gracias por el comentario.

  19. Interesante que reflexiones sobre estos puntos. Creo que también has tocado el papel de los católicos en la vida pública y tu postura, independientemente del lío PUCP-Cipriani-Vaticano.

    Al respecto hay como la tendencia, de arrimar a los católicos hacia la esfera privada, a la capilla, a la sacristía y que no tengan intervención en la vida pública del país. No estoy de acuerdo.

    Esta tendencia ha llevado a que se quiten crucifijos de los colegios, se prohiba la enseñanza de la religión, católica, como si esto fuera una plaga perniciosa que pone en peligro la visión que algunos tienen de sociedad y de país.

    En el fondo, el ser católico no es un apodo que uno se pone cuando le conviene y se lo quita cuando no. Es parte integral, o debería serlo, de la vida y de la actuación de la persona que decide serlo. Por ejemplo, un congresista que se llame católico debería legislar a favor de la vida; una universidad que se llame católica no debería cargar las tintas en sus clases a favor de postulados que vayan en contra de esa misma fe que dicen respetar.

    Otra postura, que creo es deformada, es usar el término católico, para aprovecharse de la situación y del prestigio que la iglesia todavía tiene en algunos países, como el nuestro, para optar por fines particulares nada católicos.

    En cuanto al estado laico, es algo que la misma iglesia católica quiso después del concilio vaticano II. A raíz de eso surgieron nuevos acuerdos entre Iglesia-Estado en donde ya los países ya no se consideraban “estados católicos”.

    Para ampliar un poco más sobre el tema: http://es.catholic.net/empresarioscatolicos/721/2232/articulo.php?id=25514

  20. Quisiera aclarar que Javier Diez Canseco no fue expulsado de la PUCP, si no que fue suspendido por seis meses. La sanción se origina luego de los incidentes del 18 de diciembre de 1970, fecha en que el recién creado Sindicato Único de Empleados y Obreros de la PUCP convoca a un paro, al que se unen los estudiantes representados por la FEPUC (Javier Diez Canseco era su presidente). Ese día en la tarde era la ceremonia de clausura del año académico en la entonces llamada Escuela de Artes Pásticas, a la que asistió el Rector Mac Gregor junto a algunos profesores, como Luis Jaime Cisneros. Sin embargo, no solo no pudo pronunciar el discurso que tenía preparado, sino que el Rector y los profesores fueron encerrados en un salón, y cuando lograron salir aparentemente (digo aparentemente, porque no fui testigo, pero es algo que he oído de fuentes confiables) Javier Diez Canseco escupió a Mac Gregor. A raíz de estos hechos se decidió la suspensión por seis meses de Javier Diez Canseco y de Guillermo Pinto Olivares, con la protesta de un grupo de profesores (entre ellos los de Ciencias e Ingeniería) que plantearon una reconsideración, que fue rechazada, para que ambos alumnos sean suspendidos. De hecho, cuando en 1973 la PUCP expulsa a René Porras y a Fernando Berckemeyer (también “ultras”, pero estos de derecha), una de las críticas que le hacen a Mac Gregor los sectores “derechistas”  de la Universidad es porque se les expulsó, y no suspendió como en el caso de Diez Canseco y Pinto.

  21. JAJAJAJAJA!!! “Excelente ejercicio de ninguneo a la mejor universidad del país, Roberto. ” bájate de tu nube sí? =S que asco como se atribuyen virtudes que nadie les dió.

  22. JC, no estoy de acuerdo. Yo sí creo que en los colegios públicos no debe haber símbolo religioso alguno (los privados tienen otro régimen). Caso contrario, yo con todo el derecho del mundo exigiré que también haya una tetera dorada, expresión material de la tetera cósmica, sana y sagrada.

  23. Ojo, yo no ninguneo a nadie. La PUCP tiene muy buenos profesores, tiene muy buenos programas de investigación y tiene muy buenos programas de enseñanza. Que quede claro eso.

  24. Dice: “reconsideración, que fue rechazada, para que ambos alumnos sean suspendidos”
    Debió decir: “reconsideración, que fue rechazada, para que ambos alumnos sean expulsados”

  25. Para los interesados en el tema, recomiendo leer el artículo “Los rankings universitarios. Un análisis comparativo. Con una propuesta tentativa y preliminar de ranking de las universidades peruanas” del profesor sanmarquino Carlos García-Bedoya, en el que se muestra como hay distintos tipos de rankings, señalando al final: “Para establecer el ranking preliminar y tentativo de universidades peruanas, combinamos los tres rankings antes mencionados: el de Webometrics (mide la presencia académica en la web de las universidades peruanas), el de CONCYTEC (mide su desempeño en investigación) y el elaborado en base a la publicación de Quehacer (mide el desempeño en la docencia en las diversas especialidades). […]. Encabezan el ranking, con puntajes muy cercanos, la Católica y San Marcos; un poco más atrás, y también muy parejas entre sí, aparecen tres universidades, la Agraria, la UNI y la Cayetano Heredia”. Quizás la situación a cambiado, luego del Premio Nobel a Vargas Llosa, y San Marcos se encuentre en primer lugar.

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