Espera lo inesperado.

Cuando crees que puedes tenerlo todo bajo control, aparece el factor sorpresa, lo que no tenías bajo cálculo.

Imagino que de eso se trata esta experiencia: de un constante ensayo/error. Una de las cosas interesantes es descubrir que todo lo que has podido leer, preguntar, averiguar de tus antecesores, todo todo todo, nada se compara al hecho que estás frente a una particularidad. Es lo fantástico del azar en la naturaleza.

No somos seres perfectos y la evolución sigue su curso. Durante cientos de millones de años, especies enteras desaparecieron por no tener la capacidad de alimentarse bien, de no soportar un cambio de temperatura ligero, por no estar listos al momento de romper el huevo. Los seres humanos, en ese sentido, no somos mejores que la ameba en una laguna de Cajamarca. La evolución nos coloca en el mismo lugar y posición que todos esos seres.

Sin embargo, hemos podido superar algunas o varias de nuestras taras. Podemos solucionar casi cualquier problema que involucra a estos pequeños seres, indefensos frente a un ambiente hostil. Al final, “la cultura” es nuestra forma también de mantenernos en el flujo evolutivo de la vida.

Y allí vamos, tirando para adelante.