Semana Cinco

Sobre ayudas tecnológicas y humanas

Robot Attack!
Robot Attack! por Dan Coulter. Algunos derechos reservados

Uno de los grandes problemas de las primeras semanas ha sido cómo optimizar tiempo. Es decir, cómo se le dedica tiempo de calidad a Vera y al mismo tiempo dedicarse a todas las otras cosas que hay que hacer en la vida. Siempre y hasta ahora nos oponemos a la idea de una nana. Decisión nuestra (*). Sí aceptamos la ayuda de una señora que va específicamente a limpiar y cocinar, cosa que nos despreocupamos de ese tema.

Antes de todo esto del nacimiento habíamos mirado con algo de humor negro toda la ayuda tecnológica. “¿Esterilizador de biberones? ¿Para qué?”. Lo mismo con los calentadores de agua, el extractor de leche materna, etc. Es decir, pensábamos, nuestros padres la hicieron sin tanta cosa tecnológica, hirviendo los biberones en ollas, calentándo el biberón en baño maría, etc.

Equivocadísimos.

Lo primero es que los recién nacidos son mucho más demandantes de lo que uno cree. Sí, son ultrademandantes, pero más de lo que te imaginas. Más aún. Sí, más. No, en serio, más y más. No por gusto se habla de pensar los primeros tres meses como un “cuarto trimestre” del embarazo, donde el comportamiento de la recién nacida es como si ella siguiera en el útero materno. Así que todo aquello que nos hizo ganar un poco de tiempo fue muy importante.

Claro, no se trata de decir que sin todo eso no se puede hacer absolutamente nada. De hecho, millones de madres y padres sacan adelante a sus hijos e hijas sin tanto gadget. Y, bueno, el homo sapiens se las sigue arreglando para sobrevivir, pese a todo.

Que sirva este texto como una forma de agradecimiento a todas aquellas personas que nos prestaron estos dispositivos. Gracias, sinceras, a todos. Los queremos.

(*) Un tema fuerte, sobre el que hemos conversado con varios amigos y amigas que han estado dando a luz por estos meses, es el tema de las decisiones. Nuestra posición es bien simple: Cada padre y madre deberían tomar las decisiones que los hagan sentir más seguros y cómodos, cualquiera que fueran estas. Seguramente va a haber alguien al cual le va a molestar dicha decisión. No importa. La mejor ayuda a veces es una sonrisa.