Este es un artículo que apareció en la columna que he abierto en Spacio Libre sobre las generaciones, a partir de unos textos publicados por Martín Tanaka y Eduardo Dargent. Copio algunos párrafos e invito a leerlo completo.

“Es bien difícil, cuando no arbitrario, esto de establecer y decir abiertamente “he allí a una generación”. ¿Lo tenían en claro los de la así llamada “generación del 68” en su momento? Nadie lo sabe. Pero, de hecho, hay problemas para definir qué es exactamente una generación. Lo que dice la literatura, más o menos y grosso modo, es que una generación tiene que compartir una misma experiencia vital de aprendizaje y estar enmarcada en un “horizonte generacional”, que escapa sin lugar a dudas, el ámbito local o nacional. […]

Las generaciones así pueden estar tanto marcadas por la coyuntura como por el espíritu de su época. Así, podríamos suponer que Alan García y Javier Diez Canseco, efectivamente, corresponden a una misma generación de políticos, aunque no necesariamente compartan la misma posición política. Así, lo común en muchas partes del mundo (sin exceptuar al Perú) era por un lado la crítica a la hegemonía norteamericana y por el otro la crítica a las viejas izquierdas; esto resultó en la explosión de colectivos y partidos que se vio en el Perú durante la década de las dictaduras de Velasco y Morales Bermúdez.” (El problema con las generaciones, Spacio Libre)

Básicamente el argumento es que la conceptualización de una generación académica y/o política no podría o debería estar fuera de un horizonte generacional mayor, que escapa el ámbito local o nacional. Las generaciones locales, así, no participan o se encuentran fuera de ciclos históricos de mayor escala. De allí que se pueda tratar de establecer algunos eventos y procesos clave como marca generacionales.

También:
La generación del Milenio (Pew Research Center)
Una nueva generación en las ciencias sociales (Carlos Pérez Crespo)
El problema de las generaciones (Karl Mannheim)

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