Religión y ateísmo

En las últimas semanas publiqué en mi columna La Tetera Cósmica (nombre que se lo robo a una imagen recreada por Bertrand Russell, justamente sobre la existencia de un dios cualquiera) sobre la religión, la ciencia y la educación. Partió de una serie de estadísticas publicadas primero por el Diario La República.

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Me llamaba la atención ese empate entre enseñanza de valores (sic) y la enseñanza religiosa católica. Y la coincidencia entre aquellos sectores que más reclamaban esa enseñanza religiosa católica y su opinión frente a distintos temas. Copio y pego un par de párrafos y recomiendo su lectura completa.

“Que la religión tenga un peso tal en nuestro cotidiano impacta en la construcción de ciudadanía. La religión católica, la más fuerte en el país, ha venido implantando un discurso normalizador y regulador de la vida cotidiana con mucho mayor incidencia en los estratos más pobres (tal como se puede apreciar en el gráfico que acompaña este post). No es casualidad que el mayor reclamo por cursos obligatorios de religión vayan acompañados de un discurso de rechazo a la población LGTBI y a una visión más bien conservadora sobre la salud sexual y reproductiva. Es posible que exista una relación causal allí entre esos dos fenómenos, toda vez que la iglesia católica hace su trabajo pastoral con mayor intensidad en la población pobre.” (Religión y ciencia en la educación).

De hecho, luego se acercó la semana santa y recibí varios comentarios, más por Twitter y Facebook. Intenté responderlas en un siguiente artículo. Copio un par de párrafos y recomiendo su lectura completa:

“…el ateísmo no es creer al revés. No existe algo así como “ateo ultra”. Existe el ateo. Es como si yo dijera a medio mundo: “¿Sabes? Existe un dragón invisible para cada uno de nosotros que nos protege a todos desde que nacemos. Ese dragón es hijo de uno mayor, el Dragón que creó el universo”. Ahora intenta refutarme. ¿Eso convierte a los católicos, por ejemplo, en “antidragones”? No. Es un tema de fe. Es un discurso que no puede ser sometido a ningún tipo de examen de validación. Simplemente se cree. Eso es igual para cualquier fe. Crees y punto. En mi caso, no creo. No tengo tampoco que ir demostrando que Jehová, Alá o tu dios favorito no existen. No tengo el tiempo para ello. Bien por ti, bien por mí. Soy también abierto a muchas cosas, por ejemplo el descubrimiento de una nueva partícula subatómica y también a que se demuestre la existencia de ese dios favorito tuyo.” (Mi problema con las religiones)

(La figura del dragón invisible tiene una deuda descarada con Carl Sagan)

Mientras tanto, en la currícula básica del Perú, sigue incorporada la educación religiosa.

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