El profesor y la literacidad digital


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Un nuevo tema a discutir, derivado del anterior post. ¿Qué clase de habilidades o capacidades TIC hay que desarrollar en los profesores? No es una pregunta sencilla. La escuela implica necesariamente un tipo de normalización y estandarización de los niños y también de los profesores. Si bien es cierto que podemos (como lo viene estudiando desde hace tiempo James Paul Gee) diversas literacidades (esto es, distintas formas y modos con los que nos relacionamos con lo escrito, ni una necesariamente superior a la otra), también es cierto que la educación implica tener un conjunto de normas o estándares de capacidades que se quieren alcanzar. Por ejemplo, un nivel estándar de comprensión lectora.

¿Lo mismo para el desarrollo de capacidades y habilidades digitales? Ya varios expertos señalan que no necesariamente vamos a encontrar un vínculo entre el uso de las nuevas tecnologías y la mejora de, para seguir con el ejemplo, la comprensión lectora. Ir por ese camino es pensar que las computadoras, sea cual fuere el modelo, van a solucionar el problema educativo del país. Es otra cosa la que debemos evaluar como logro a partir del uso de las nuevas tecnologías.

El asunto es ponernos de acuerdo en qué. Por ejemplo, ¿uso de procesador de texto? ¿en serio? ¿esa es una habilidad básica dentro de la literacidad digital? ¿uso de hipertexto, tal vez? ¿programación? En fin, podemos ir sumando ideas tras ideas.

Luego, volvemos al problema del profesor. ¿Debe el profesor dominar ese estándar de literacidad digital que queremos? El sentido común nos diría que sí, que obvio que el profesor debe saber algo básico. El problema que tenemos, sin embargo, es que, como en el aprendizaje de un idioma, el fortalecimiento de una capacidad letrada digital puede ser bastante costoso (en términos de tiempo y energía) para profesores más afincados en prácticas letradas tradicionales (el viejo “dictado”, por ejemplo). En otros casos, tendremos profesores que con el mayor de los ánimos podrán sumergirse en la experiencia, pero con alumnos que seguramente le darán vuelta y media.

No es necesario allí que un profesor “domine” las nuevas tecnologías (lo que quiera que signifique eso); la idea de crear, transformar, remezclar y compartir conocimiento puede hacerse también desde una pizarra. Convertir el aula en un taller hacker, como se ha venido sosteniendo en el blog varias y repetidas veces.

El modelo pedagógico, en ese sentido, debe cambiar. Que el profesor no sea como bien acota Eduardo Marisca, una “autoridad jerárquica del aula”, sino algo que se aproxime a la figura de un profesor hacker (es decir, imbuido dentro de la ética hacker): crear, transformar, remezclar y compartir conocimiento de manera colaborativa y participativa porque es divertido y fascinante hacerlo.

Por supuesto, es más fácil soltar la idea que llevarla a cabo. Pero veamos cómo nos va con la discusión.

Perutags:

3 comments

  1. ernesto cabral · abril 26, 2012

    La educación además, creo yo, debe ser especializada (horarios y carreras que sean flexibles y se adapten al perfil del alumno, no que los alumnos sean encajados a la fuerza en estas).

    Hay cosas grandes como las que mencionas, como una figura de un profesor hacker hasta cuestiónes más puntuales como tomar exámenes escritos cuando, ciertos alumnos, pasan gran parte de su tiempo en el teclado (al no acabar los exámenes toda la culpa recae sobre el no saber sintetizar).

    Un profesor catalizador, más que un puente entre la información y el alumno. Buen post.

  2. Pingback: Links (7/5/2012) | Mutaciones
  3. Cecilia Rosas · abril 26, 2012

    Muy interesante, creo que es importante resaltar lo de crear, transformar, remezclar y compartir conocimiento de manera colavorativa y participativa.