Pensar el libro como un dispositivo, mucho más que como un contenedor de información: así, los planes lectores trabajarían desde la edad temprana, permitiendo que el niño o la niña se apropien del aparato, que toquen el lomo, que pasen las páginas, que vean que cada letra funciona de una manera distinta, que las imágenes representan ideas y que estas ideas se expresan en sonidos, que jueguen con sus hojas, que dibujen encima de ellas sin que ningún padre les quite el libro porque “eso no se hace a ningún libro, porque los libros son sagrados”, que se acostumbren al funcionamiento del dispositivo y de sus distintas interfaces, que aprendan desde pequeños que hay muchas formas de leer y de vincularse con el texto escrito, que puedan “leer” (o jugar a leer) en voz baja, en voz alta, en silencio.

:: Libro ::
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¿Hasta qué punto este acercamiento a temprana edad no tiene más incidencia en la comprensión lectora que los programas de lectura cuando el niño tiene seis años?