Buenos Aires y los niños

Impresiones bonaerenses. No sé si siempre fue así, si es algo de los últimos años. Ya me había dado cuenta antes, porque lo veía en el subte y en los colectivos (buses). Es una ciudad que cuida a los niños. Una madre o un padre con un niño siempre va a tener preferencia en los asientos, en cualquiera de ellos. Los niños no son conminados a bajarse de su asiento. No hay un chofer diciendo “ese niño, por favor, que no se siente”. Y los adultos ven con cariño a los niños, los saludan, les tratan con respeto. En las calles, los carros se detienen y te dejan pasar y no te miran con cara de fastidio ni te apuran, si es que caminas con un niño. En los restaurantes tampoco los comensales miran con desprecio “ay, entró una familia con un niño”, al contrario, te ayudan a pasar, a hacerte campo, a acomodarte. Nuevamente, es una impresión.

No sé si esto fue así, si es producto de una bajada de línea (aunque el estado invierte mucho para que se siga cuidando a los niños, a través de la televisión y de programas como Paka Paka). Y claro, es obvio que la referencia va a ser luego Lima, una ciudad tan agresiva con sus niños, donde los buses y combis cuando ven escolares, aceleran y no quieren recogerlos, donde cuando el escolar se sube al bus y paga su pasaje, no puede sentarse porque el cobrador dice “si quieres sentarte, paga pasaje entero”, donde en los restaurantes es un fastidio entrar con un niño, donde poco y más te meten el carro si es que vas con coche de bebé. Para el siguiente alcalde o alcaldesa, allí hay una chamba fuerte para hacer.

Más: ¿Es Lima una ciudad amigable con los niños? (El Comercio)

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