Ateísmo cotidiano

Uno se pasa la vida acosado por su ateísmo. ¿estás bautizado? No, nunca fui bautizado. ¿por qué? Porque mis papás no solamente no creen en ningún dios, yo tampoco creo en ningún dios y dijeron que mejor yo decida, que cuando cumpla dieciocho decida. ¿y de verdad eres ateo? Pero debes creer en algo. Uno responde que no, y te dicen pero el no creer en algo es también creer en que algo no existe. Respondo con que eso es un absurdo, como que mi interlocutor creyera que no hay unicornios. Pero crees, me responden, en tu papá y en tu mamá. No, eso no es creer, ellos existen, están conmigo. Confío en ellos. Los quiero y ellos a mi. Ya, pero eso es justo creer. No, insisto. Ya, eso me pasó no una sino varias veces. Desde que tengo memoria. (claro, el argumento fue perfeccionando, pero básicamente era siempre la misma conversa). Ahora me preguntan, los que no me conocen o conocen poco, si voy a bautizar a Vera y digo que no, que ella decida. Ok, digo, ¿y si comienzo a hacer el ejercicio contrario? ¿a preguntar al que cree, estás seguro de que crees? No, ese camino no me interesa. Finalmente, cada uno elige su propio sistema de creencias.

El tema, que me preocupa, cuando ese sistema de creencias se vuelve misión, cuando se institucionaliza, cuando se cruza con el poder y reviste de argumento racional algo que es también parte de la experiencia quizá estética de cada uno, esto de la mística (lo inexpresable, según Wittgenstein). Que se puede aprender del cristianismo, por supuesto (finalmente, el cristianismo recoge también tantos elementos de tantas sociedades que le antecedieron). Pero el creer no debe ser un requisito, de ninguna manera. ¿eso me puede impedir, por ejemplo, comentar la construcción del mito Jesús y cómo este fue el resultado de un intercruce de varios personajes de la época y de elementos de héroes mitológicos de otras culturas? Nada. ¿señalarlo es una falta de respeto? ¿decir, no sin humor, que Jesús es tan cierto como Batman, es faltar el respeto? He allí cuando la institucionalización aparece. Cuando la religión saca y pule su crucifijo y niega cualquier diálogo. Que Jesús no haya existido, además (parece improbable, pero dejémoslo como hipótesis) no debería tener nada que ver con la experiencia de la fe. Juan Abugattas abogaba por una idea de ese tipo, creer, *tener fe* no tiene por qué ser algo opuesto al hecho concreto de *saber* que eso es falso, que no es cierto. De una u otra forma lo que se está planteando es que el creer pertenece a un campo distinto al del saber.

Vamos a ver qué otras preguntas salen luego de esto.

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