Como muchos deben estar al tanto, hay un fuerte debate sobre el papel de las Sociedades de Gestión Colectiva, sus alcances y sus límites. Esto a partir de la investigación de Marco Sifuentes y Jonathan Castro en el Útero de Marita sobre la gestión de Armando Massé, que ha llegado ya al Congreso. Recomiendo la intervención de Jorge “Pelo” Madueño sobre los autores y compositores frente a las sociedades de gestión colectiva.

Básicamente, no se trata de eliminar la posibilidad de que los artistas y compositores se asocien para gestionar colectivamente sus obras, sino que no se puede perder el objetivo de la sociedad: defender el derecho de los artistas a hacer con su obra lo que mejor les parezca y generar un clima de armonía y equilibrio con los consumidores culturales. Eso pasa por solucionar el problema de la piratería, expuesto por Hans Rothgiesser en su blog.

Pirates!!
Pirates! Por Admit One. Algunos derechos reservados.

Ahora, mucho del problema viene de la actual legislación de derechos de autor, que como plantea Miguel Morachimo, falta actualizar (sobre todo con las excepciones, es decir, aquellos casos donde el usuario podría usar obras que no le pertenecen ya sea porque no causan perjuicio al autor o porque es un uso justo (ver video sobre usos justos para el caso chileno)).

Como muchos vienen diciendo que hay que actualizar la ley, que esta se basa en una ley muy antigua del siglo XIX, ¿por qué no hacer el ejercicio de pensarla desde cero? Digo, asumamos, como un ejercicio científico, que no hay ninguna ley que proteja a los autores. NINGUNA. Que hay que crear un marco legal que, por un lado, proteja al autor, pero al mismo tiempo reconozca y permita el acceso a la cultura. ¿No es fácil, verdad?

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