El mundo desde un telescopio

Nacemos sin una absoluta idea de la existencia de un dios único o de un cielo plagado de dioses. Despertamos con curiosidad. Con miles de preguntas. ¿Qué es esto? ¿Qué estamos viendo? ¿Qué están haciendo el resto de personas a mi alrededor? Y nos maravilla todo lo que tenemos alrededor. Estamos encantados. El mito aparece más bien como una manera de orientar, conducir, forjar, ordenar la curiosidad. Son las respuestas que hemos ido creando cuando no hemos podido ir más allá. Si llueve o truena, es porque algún dios está encolerizado. Si las cosechas han sido propicias, es porque hemos sido agradecidos el año anterior. Pero hemos querido siempre ver más allá, seguir preguntándonos, seguir maravillándonos. Es una falacia, por ende, vincular la ciencia con el desencantamiento. No hay nada más increíble que ver el universo a través de un microscopio o de un telescopio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *