La hipocresía católica

Los amigos que organizan la marcha por la vida crean cuentas falsas en Twitter para difamar a los que estamos a favor del aborto. Me acusan de recibir plata para decir que estoy a favor del aborto.

Qué bacán es ser católico, cuando puedes mentir y saber que todo se arregla con ir a la misa el domingo y confesarte y rezar algunas aves marías y padre nuestros.

– Oye, pero no todos los católicos somos iguales, no generalices. Me dice un amigo.

A ver.

Repito, qué fácil es pertenecer a una colectividad donde se puede tirar una piedra y sabes que vas a ser perdonado. La iglesia católica lo ha venido haciendo desde hace siglos. Pero es como la carga que uno debe tener al momento de pertenecer a dicha colecitividad.

Cuando la IC dice que está contra el aborto, que no quiere que se despenalice, que no quiere abiertamente que se usen anticonceptivos, que hasta hace poco lanzó discursos contra su uso en áfrica como forma de combatir el sida y las enfermedades de transmisión sexual, que mantiene un discurso oficial contra los ciudadanos LGTBI, que impide cualquier investigación como IC de los casos de pedofilia, y no solamente eso, sino además los encubrió sistemáticamente, ¿cómo se hace para seguir siendo de dicha colectividad? No sé, no lo entiendo. Sinceramente, no lo entiendo.

Ahora, como en todo, separo la fe particular de cada uno y cómo lo vive, con la adscripción a dicha colectividad, con todo lo citado (y que corresponde a su historia más reciente para no hablar de su historia de mediano alcance).

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