El saber en la era web


Foto por Kent Quirk. Algunos derechos reservados.

(Artículo aparecido en la revista Padres)

“Malinterpretada para fines educativos, internet es una herramienta cuyas bondades aún no se explotan totalmente.

Luego de un largo periodo en el que el saber se construyó sobre pilas de libros y bibliotecas, internet entró para revolucionar la educación. Pero, como toda nueva tecnología, la web no ha gozado de una bienvenida feliz. No han faltado voces que la condenen y la estigmaticen como un instrumento contra el aprendizaje, el desarrollo de la memoria y la capacidad de análisis. De acuerdo con esta perspectiva, los alumnos piensan menos y escriben peor por culpa de internet. Pero ¿realmente es así?

Navegando por el laberinto

Si de aprender se trata, internet no es un medio mejor o peor, sino solamente diferente. Roberto Bustamante, miembro de la Dirección General de Tecnologías Educativas del Ministerio de Educación, señala que “internet no es nocivo para el aprendizaje, no se aprende menos con internet, como tampoco se aprende menos con la televisión o con un libro. El tema va más por cómo el niño organiza la información que adquiere por cualquier medio e imagina nuevas formas de resolver problemas”.

Sin embargo, para padres y educadores, subsisten dos preocupaciones: el espacio de ocio que alberga internet y su falta de filtros para distinguir la información de calidad de la deficiente. Al respecto, el empresario mexicano Carlos Slim, presidente de la Fundación Círculo de Montevideo, integrada por destacadas personalidades de América Latina, donde figuran varios expresidentes, afirmó en Lima, en un congreso educativo en julio de 2013, que así como existen páginas dedicadas a temas intrascendentes, existen páginas como Stanford Online (online.stanford.edu/courses), que utiliza la red como plataforma para divulgar clases maestras; TED (ted.com), portal que difunde clases magistrales de expertos en diversas materias; o MIT OpenCourseWare (ocw.mit.edu/index.htm), que pone al alcance de todos cursos gratuitos del Massachusetts Institute of Technology.

“Internet puede bajar los enormes costos de una educación de primer mundo. Bastará que se creen aulas virtuales en las escuelas para que las familias con sus ‘cuadernos digitales’, a través de los USB, accedan, descarguen y compartan los contenidos como ahora se hace con la música MP3”, dijo Slim en Lima, en una reflexión sobre el futuro de la educación.

Libros y web

Para algunos, internet representa la Némesis del libro. Bustamante apunta que esto debe tomarse con cautela. “Son soportes distintos. Se dice que lo chicos escriben cada vez peor. Si tomas como parámetros la ortografía, sí. Pero habría que preguntarse si se están comunicando mejor. La comunicación escrita –más aún el libro–, son creaciones recientes. El hombre ha usado durante siglos métodos audiovisuales para comunicarse. Internet nos está devolviendo una comunicación antigua y distinta, pero no una peor”.

Si bien es cierto que un niño puede aprovechar internet para educarse, la cantidad de información indiscriminada genera un problema. Lo ideal es desarrollar una “dieta cognitiva”. Como apunta Bustamante, “es igual que un supermercado: hay muchos productos para comer, pero no todos te harán bien. Igual sucede con internet: puedes tener muchas cosas a la mano, pero el niño debe aprender a desarrollar una ‘dieta’ que balancee su conocimiento”.

Existen páginas web dedicadas a resolver problemas matemáticos o sitios con libros digitales –que ocupan menos espacio que una biblioteca real–, así como canales en YouTube que explican ecuaciones complejas con la simpleza de apretar el botón del televisor. Pero, en todos los casos, la labor de los padres debe ser tan activa en el mundo virtual como en el real.”

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