Viajando por el sur de la Provincia de Buenos Aires (con Aspasia, Yael, Daniel y la Pupa), pasamos por varias ciudades pequeñas, antiguos enclaves industriales. Las industrias que dieron el esplendor a las mismas quebraron durante la década de los años 90. Pero quedan todavía algunas medianas y pequeñas industrias funcionando.

Lo que me llamaba la atención era lo cuidado de las calles, de las plazas, de los parques. Plazas bien cuidadas, con árboles de decenas de años o fácil de más de cien años. Plazas barridas. Y no dejaba de pensar en mi estancia en Huaral (estuve trabajando casi tres años, de lunes a viernes), con tanta contaminación visual, auditiva, smog, plazas terribles donde se han tirado los viejos árboles que daban sombra por meter más cemento. Evidentemente hay más plata en Huaral hoy que en Las Flores, Provincia de Buenos Aires, entonces no es un tema de dinero. Ni idea por qué la diferencia.

Puede ser por la solidez de la clase media. Puede ser por ese “sálvese quién pueda” tan hegemónico del Perú. Puede ser porque en Argentina mal que bien hay una idea de colectividad, de comunidad, de lo común (o por lo menos en estas ciudades pequeñas que vi). Ni idea. Ojo, que en Argentina no han privatizado los parques, estos son mantenidos por los gobiernos locales y por los gobiernos federales.

Así que si quieren colaborar con ideas para armar hipótesis, bienvenidos.