El voto electrónico en Pucusana

Leo en las noticias que han habido problemas con la implementación del voto electrónico en Pucusana. Algunos de los problemas tiene que ver con los votos golondrinos y su aprovechamiento por parte de uno de los candidatos y la implementación del voto electrónico. De hecho, muchos de los problemas no tienen que ver con el voto electrónico en sí mismo, pero quizá sí con las expectativas que los votantes pueden poner en dicho proceso. Es decir, se podría esperar que el voto electrónico, por arte de magia, solucione algunos de los problemas que los votantes identifican como parte del procesos electoral.


Foto: La República.

Esto fue identificado hace unos tres años, en un estudio que hicimos Nino Bariola y yo para ONPE, en el distrito de Pacarán, provincia de Cañete. Quiero reproducir algunos párrafos que me parecen relevantes:

“A juicio de los participantes en los grupos focales (sobre todo, los mayores de 45 años, tanto hombres como mujeres), el voto golondrino ha sido el que permitió la victoria del actual alcalde. Esto produce, en opinión de los entrevistados, un efecto de “doble filo”, pues, a la par que ellos no sienten que la autoridad se preocupe por resolver sus demandas sociales, los pacareños mismos no le otorgan su confianza ni su apoyo. Todo esto provoca un grave desencanto con la política y genera desinterés y desconfianza respecto a la alcaldía –la representación local del Estado– y, por extensión, a otras instituciones estatales. Uno de los señores lo dijo así: “Los problemas de Pacarán no se resuelven. Lo que el Candidato busca no es satisfacer al pueblo, sino hacer lo que le da la gana. Entonces perjudica las expectativas de la población”. (…)

En relación con el fenómeno del golondrinaje es importante considerar que los pacareños mayores de 45 años tienen altas expectativas sobre el voto electrónico. Esperan que el nuevo sistema de votación pueda, de alguna manera, servir para evitar que el golondrinaje sea una estrategia exitosa para los candidatos en juego. Uno de los señores mayores de 45 años dijo en ese sentido que “El voto electrónico debe impedir esta viveza”.

Por el lado de las desventajas, entre los pocos que respondieron que el voto electrónico va a ser peor que el proceso tradicional, el primer problema identificado es el de la dificultad al momento de votar (57.6%), mayor facilidad para el cambio de voto (25.2%) y finalmente una menor transparencia, posiblemente por no saber exactamente de qué se trata el proceso.

En cuanto a las desventajas que podría traer consigo el voto electrónico y los aristas negativas que podría entrañar, todas ellas se vincularon con los miedos por desconocimiento sobre cómo se llevaría a cabo el proceso, desde el sufragio hasta el conteo. Algunas de las mujeres mayores de 45 años, por ejemplo, manifestaron que al encontrarse frente a una “novedad” como esta podrían sentirse nerviosas y no saber cómo proceder adecuadamente: “A veces los nervios pueden hacer que uno apriete varios botones”. Esto, además, en la opinión de varias, podría ocasionar que el aparato de sufragio se estropee: “Un mal manejo de la máquina la puede malograr”. (…)

Entre los hombres mayores de 45 años, tuvo bastante eco la opinión de uno de los participantes según la cual “Como no conozco bien esa ‘técnica’ [del voto electrónico], puede haber manipulación. No estoy convencido. Puede haber trafa”. Da la impresión de que el desencanto de los pacareños hombres de esta edad respecto de la vida política del distrito implica el sentir de que cualquier ventana posible para la manipulación del proceso puede ser perfectamente aprovechada por alguna de las partes para llevar a cabo sus agendas particulares. “

Leer estudio completo.

También: Los riesgos del Voto Electrónico por Beatriz Busaniche.

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