Si la gestión de Castañeda significó para Barranco su división e inicio de un progresivo deterioro, la gestión de Susana Villarán significó el desprecio continuo por parte de la MML.

En cuatro años, no se solucionó NADA los daños causados por el Metropolitano. En cuatro años, VIllarán se acercó una sola vez al distrito, a solicitud de los vecinos de Pedro de Osma y ni una otra vez. Se hizo un piloto de posible solución, de la que no se tiene una sola información sobre sus resultados. La reforma del transporte no se tradujo en el retiro de unidades de transporte público y su ordenamiento, sino por el contrario, en meter una unidad más (la del corredor azul, junto a las casi 20 unidades que van por poquísimas calles). Y, finalmente, las obras de la Costa Verde (ah, porque Villarán iba al menos a luchar, dijo alguna vez, por recuperar las playas de la Costa Verde de aquellos privados que se han apropiado a la mala de terrenos públicos).

La suma de todos los factores es un distrito encarcelado, donde cada hora esperamos que no haya ninguna desgracia, porque sencíllamente no tenemos como salir y entrar.

Gracias Susana Villarán, gracias Gustavo Guerra García y gracias María Jara. Espero que su pavo navideño sea sabroso y rico y que su panetón esté bien esponjoso. Y que les de una indigestión espantosa de todo corazón.

PS. No nos hemos olvidado de la nefasta gestión de Jessica Vargas, del Partido Popular Cristiano, quien ha abandonado el distrito una vez que no salió reelegida.