“XXXXXX, con las uñas pintadas te verías más bonita”, le dijo un niño 2 años mayor. En toda su inocencia, su comentario encarna todo lo misógino, patriarcal, machista, represor, controlador, normalizador y sexista que vivimos todos los días.

Y no, no es sólo “LA familia”, no. Es también su escuela, su barrio, su tele, sus patas… la sociedad entera. Ya de por sí me molesta mucho el discurso sobre el “deber ser” femenino, y me molesta más que ese comentario controlador la haga sentir como que ella no es suficiente.

¿Suficiente para quién? ¿suficiente en qué?. Es como si estuvieran queriendo instalarle la idea de que ella, por sí misma, no es suficiente para alguien… ni para sí misma. Con el chambón que nos cuesta criar una niña autónoma, libre y feliz.

Así que, por favor, no me vengan a cuestionar el lenguaje inclusivo, o las campañas contra el acoso, o el aborto libre, o las luchas que hace más de 30 años años enfrentamos las feministas. que nuestra chamba nunca es suficiente, nunca.

Carajo… venir a normalizarme a la niña, con lo duro que es ya, de por sí, ¡luchar contra todo esto!

— Colaboración externa.