En balance, qué mal jugado lo del humalismo. Va hacia un fin de gobierno, triste, gris, sin norte. Apostó por el lado pragmático, abandonando a sus iniciales compañeros de ruta de izquierda, para querer ser una especie de gerente, pero igual todo eso no basta. ¿Cuál ha sido su ganancia política? Casi todos sus mejores cuadros le han abandonado, los pocos que le quedan ya ni saben por qué están allí, con sus bracitos pequeños está que quiere agarrarse de cualquier cosa para ganar popularidad, pero igual le golpean ya hasta por gusto.

Ni siquiera ha sido el suyo un gobierno enteramente de derecha, los muertos en protestas ni siquiera han servido (si es lo que miramos fríamente) para impulsar ningún proyecto minero. Para tal caso, mejor decía NO a dichos proyectos. Pero igual, sospecho que cierto sector no descansará hasta que no quede piedra sobre piedra, que todos se olviden de la sombra que es ahora su promesa inicial, que ciertas islas de eficiencia que crecieron en su gobierno queden en el olvido, que en el próximo gobierno se hable del gobierno de OH como una especie de años perdidos, que no existieron.

Tal como viene sucediendo ahora con la gestión de Villarán, donde la estrategia política es aplicar el Liquid Paper, tanto de lo poco que hubo como de los pocos buenos gestores y políticos que se tuvo.