Hoy falleció Renzo Farje, quien venía trabajando en la Casa de la Literatura Peruana y fue uno de los promotores del Mapa Literario de Lima. Fue uno de los fundadores de la iniciativa Sarita Cartonera. Fue muy querido por sus amigos, y bastante estimado por quienes trabajamos o coordinamos alguna actividad cultural. Con él me tocó dialogar para “digitalizar” el Mapa Literario para un curso en la universidad donde enseño.

Renzo murió a causa de un accidente en las pistas. Fue atropellado por un taxi en un cruce complicado, con mala señalización, a pocos metros del Óvalo de Miraflores.

11986472_963038120422420_3999581727314664946_n
Renzo Farje. Foto: Casa de la Literatura Peruana.

En Lima, más personas mueren al año por accidentes de tránsito que por homicidios. Sin embargo, no van a ver campañas mediáticas contra los peatones atropellados, alcaldes movilizados exigiendo orden a las empresas de transporte que atentan contra la salud y la vida de los peatones, portadas de diarios con estadísticas y números. Nos hemos vuelto inmunes a las noticias sobre los accidentes.


Foto: Diario Correo.

Es más fácil usar la figura del miedo por el aumento del crimen. Toca muchas fibras sensibles, la de la seguridad. Es más sencillo crear un espectáculo alrededor de la captura de un criminal. Es más, es la misma policía la que inventa los sobrenombres a los capturados. Para los medios de comunicación, la narrativa está servida, lista y tibia como para difundir.

No es tan sencillo con un accidente de tránsito. No hay “los malditos de Toda La Marina-Javier Prado” caminando frente a las cámaras, manos a la espalda y mirando hacia adelante con la cabeza gacha. Los conductores siguen allí, sin que pase absolutamente nada.

Como decía, hoy murió Renzo Farje y su muerte es tan dolorosa como lo puede ser la muerte de cualquier otro joven que haya muerto reciéntemente, por culpa de un taxi, de una 4×4, de una cúster, etc. Constantino Carvallo, con mucha razón, decía que la muerte nunca es bella y que siempre es injusta e inoportuna.

Y nos hemos vuelto inmunes a esa injusticia.