Segunda parte de mis apuntes sobre el voto electrónico (visto desde la mirada de un personero). Son apuntes y observaciones de primera mano pero también cruzadas con conversaciones con otros personeros, votantes y comentarios recogidos.

La primera parte fue publicada en Útero.PE

votacion2016

Foto: IE Eguren de Barranco. 3pm.

1. Miedo y palta por parte de los personeros. Casi todos habían pasado por una capacitación para el armado de la mesa y la instalación y el uso de los dispositivos. El personal de la ONPE ha estado allí cerca para atender cualquier duda. Pero de hecho, había miedo para operar los equipos, pero en realidad, la instalación de las mesas no fue difícil. Casi nadie tuvo problema alguno para la “puesta a cero” y los primeros reportes.

Donde la desconfianza en el equipamiento fue casi general, allí donde pude observar, fue en el uso de los scanners para recoger el número del DNI (a partir del código de barras). Algunos scanners no funcionaban bien o no recogían la información; en otros casos, los scanners no eran usados y los miembros de mesa optaron simplemente por el ingreso manual de los números de DNI sobre la pantalla digital. Esto no significó una mayor demora, porque con tanto uso de smartphones, hay ya una costumbre de ingreso de información a través de pantallas táctiles.

2. El registro de los personeros. Todo el registro es electrónico, por lo tanto los personeros deben registrarse sí o sí en el sistema. Esto facilita y acelera algunas cosas, pero complica otras. Si un personero no estuvo en el momento de la instalación, difícilmente (pero no imposible) va a poder registrarse luego. En ningún reglamento se dice que un personero no puede ir luego y solicitar una copia de los reportes de instalación, pero simplemente, por la cantidad de gente que fue a votar (regresaremos a eso luego), los miembros de mesa no daban nada.

Que no haya posibilidad de registro manual de personeros sí implica un recorte de derechos. Ojo con ese tema.

3. Las interfaces. De la gente con la que conversé, no hubo queja sobre el sistema táctil. Lo que fue un desastre total fue el diseño de los slots de ingreso de las llaves digitales. No solamente no estaba bien señalado (gente que confundía el slot de ingreso de la llave digital con la ranura de salida de los reportes), sino que, estando muchos acostumbrados a los sistemas de cajeros automáticos, pensaban que tenían que introducir la tarjeta con fuerza (que la máquina se las tragara). Eso ocasionó varios problemas, no solo en el local que observé, sino que en Twitter y conversando con otras personas, fue un problema recurrente. No se previó ese detalle (seguramente porque estaban más preocupados por la interface de la pantalla táctil).

4. Los sistemas. Pocos han sido los incidentes sobre computadoras colgadas, que necesitaban reiniciarse. Nada de gravedad, pero no fue tampoco el desastre que todos esperaban. La ONPE lo manejó con protocolos rápidos y concretos.

Es más, hubo un par de “teléfonos malogrados”, sobre sistemas que no dejaban votar por el FA. Con la desconfianza por el voto electrónico, este rumor se difundió rápidamente. Por suerte, fue rápidamente negado y explicado.

5. La impresión de los reportes y actas. Este es un tema complicado. Como Katitza Rodríguez comentó, cuando se tiene un sistema digital, se necesitan actas físicas para las auditorías.

Sin embargo, desde el punto de vista de los usuarios finales (los miembros de mesa), esto significaba una carga mayor de trabajo (firmar tres actas de instalación -una por elección, presidencial, congreso, parlamento andino, tres actas de votos, tres actas de escrutinio y todo multiplicarlo por 9, tomando en cuenta que un juego de actas va a diferentes instituciones, y luego además, los juegos de actas que tenían que llevarse cada personero acreditado AL INICIO). En varios casos, las impresoras se trababan con las hojas y en otros la tinta se acababa. Y si un personero que no se acreditó al inicio pedía un reporte de las actas, esta no era entregada (lo cual es un claro recorte de derechos), a pesar de que se podía imprimir un reporte simple (que no incluyera firma).

Varios miembros de mesa salían con una visión negativa sobre el voto electrónico, porque este, pensaban, podía acelerar los procesos (de hecho el proceso de conteo y cifra repartidora se hace de modo automático). El firmar tantas actas contribuyó a una imagen negativa de la nueva modalidad.

6. Nuevos locales, nuevas mesas. Una apuesta de la ONPE, para acelerar la llegada a una escuela, fue que los votantes pudieran escoger (entre un grupo de opciones) su local de votación. En teoría no había necesidad de trasladarse en auto o bus. Los que no han cambiado la dirección de su DNI lo harán esta vez, para poder desplazarse dos o tres cuadras. A su vez, reorganizaron las mesas dentro de los locales de modo alfabético. Y, quizá la medida más polémica, aumentaron el número de votantes por mesa, de 200 promedio a 350.

Este fue el principal factor que contribuyó a que muchas mesas terminen de cerrar (hasta que el último votante de dentro de los locales vote) pasadas las 4pm y cuando ya hubo flash informativo.

A diferencia de los que afirman que el problema ha sido el voto electrónico, el reordenamiento es el que ha ocasionado más complicaciones y largas colas. Muchos han ido a votar a la misma hora que iban normalmente. Lamentablemente, como se ha visto, el nivel de literacidad es tan deficiente, que pocos podían ubicar su apellido dentro de los rangos alfabético. Confusiones, personas que hacían colas equivocadas. Súmese a eso que ahora era casi el doble de electores por mesa. Al final, se tenían colas de hora y hora y media, desde el momento en el que alguien llegaba al local hasta que salía.

¿Por qué la ONPE subió la cantidad de electores por mesa? Eso deberían explicarlo, pero algunas fuentes indican que fue porque confiaron que, al tener voto electrónico, todo sería más rápido. Si es así, fue un error garrafal, porque aún cuando el voto electrónico fuera ligeramente más rápido que el voto manual, se generaban nudos y aglomeraciones de personas que pocas veces la ONPE podía solucionar.

Así, surgieron las miserias humanas: Votantes que no querían ceder su lugar a los adultos mayores ni a las mujeres embarazadas (que por ley, tienen preferencia en las colas) y algunos casos aislados de padres de familia que “alquilaban” a sus hijos para ver si el votante podía acceder a una preferencia. No fue generalizado, pero sí terrible de ver y escuchar.

7. Resumiendo, una experiencia interesante, donde la ONPE actuó rápidamente para subsanar algunos casos aislados. Hay todo un tema que trabajar y explicar y comunicar sobre la necesidad (o no, imagino que puede optimizarse) sobre las actas y las firmas; a su vez, el sistema no debería recortarle los derechos a los personeros y se debería permitir la acreditación manual.

Donde sí debe haber mejora urgente, es en el diseño mismo del ingreso de la llave digital y salida de los reportes de votación. Y, sobre todo, aumentar la cantidad de mesas y disminuir el número de votantes por mesa. El ordenamiento alfabético funciona muy bien en el papel, pero, como se ha visto, los usuarios de los sistemas tienen una forma muy distinta de operar y pensar que los que diseñan esos mismos sistemas.

Simplifiquemos. Que el único momento de reflexión y de pensar de los votantes sea cuando este se encuentre decidiendo su voto (si es que no lo ha decidido). Que todo lo demás sea fácil y placentero.