Se está lanzando la campaña #NiUnaMenos y la convocatoria a la marcha contra la violencia contra la mujer para el próximo 13 de agosto. Las cifras sobre violencia contra la mujer en el Perú son alarmantes y ya estamos hablando ya de una epidemia: somos el país en la región con más incidencia de violencia sexual y uno de los países con mayor feminicidio. Uno de los factores tiene que ver con la invisibilización de los crímenes y abusos, de la estigmatización de la mujer que acusa y señala. Pocas mujeres se atreven a ir a una comisaría porque, y a pesar de las campañas para concientizar a las fuerzas del orden, los policías toman a la ligera las denuncias. Son frecuentes las respuestas como “¿Y qué habrás hecho tú?”, “Pero para qué te metes con ese tipo de hombres”. Todo a vista y paciencia de Santa Rosa de Lima, la patrona de la PNP.

En muchos casos, el abusador es parte de la familia o es alguien cercano a la víctima; esto hace aún más compleja la denuncia, porque los amigos y parientes generalmente ponen en duda la historia.

#niunamenos

Y la escuela no se queda atrás. Si la familia no ofrece un espacio de cuidado para las niñas, adolescentes y mujeres adultas, uno esperaría que sea la escuela la que pueda romper el ciclo de violencia. Sin embargo, como lo ha recogido un diagnóstico elaborado por FORGE (Programa de Fortalecimiento de la Gestión Educativa) de la ONG Grade, también en las aulas se reproduce la espiral de violencia. ¿Cómo vamos a hablar de oportunidades para las niñas, si en muchos casos no solo están expuestas a los acosadores y a la violencia sexual?


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No hay país más perverso. Todas las semanas se discute sobre cómo mejorar en competencias básicas, como si la educación se resumiera en un punto más en alguna evaluación. La educación es, ante todo, la herramienta que tiene un país para que los niños y niñas pueda, al llegar a la adultez, puedan desarrollarse plenamente. Que puedan ser felices. En casi ningún lugar se discute aquello cuando hablamos de educación o la reforma educativa. Estamos tan preocupados por saber si los niños aprenden cuándo fue la independencia del Perú que nos olvidamos de cómo se reproduce esta violencia ya convertida en epidemia en las aulas.

#NiUnaMenos y como dice el lema, si tocan a una, tocan a todas. Lo mismo en la escuela. Ni una niña que sufra por la violencia.