La semana pasada ocurrió el encuentro nacional CADE Educación. Han habido varias cosas interesantes, por ejemplo la presentación de William Rankin, experto en TIC y educación quien fue parte del equipo de educación de Apple. Hans Rothgiesser, de Stakeholders, le hace una buena entrevista (en inglés), donde Rankin enfatiza en la importancia de la tolerancia al error. Rankin tiene años de experiencia como pedagogo y vale la pena prestarle atención.

TIC en el aula
OLPC en el Perú. Fuente: EDUTECH Debate.

Al mismo tiempo, la gente de Stakeholders publicó un especial sobre educación, donde incluyeron un texto mío, sobre las TIC y la educación. El punto de partida es que tenemos una educación llena de problemas. Entonces ¿por qué frente a tantos problemas incluir a las TIC en el aula? ¿No deberíamos resolver todo lo anterior primero? El texto está en ISSUU (plataforma que no me gusta, pero eso escapa a mis deseos). Comparto unos párrafos e invito a leer el especial.


Los retos de una educación digital

El problema de los retos en las políticas educativas es decidir a cuál de todos los gatos poner el cascabel. Es de dominio público que la educación peruana está en crisis desde hace décadas y que esta se manifiesta de muchas maneras simultáneamente. Hagamos un recuento rápido, sin ningún orden de importancia. Existe un problema evidente de infraestructura y el Ministro Saavedra lo ha venido manifestando en todos los espacios posibles. También hay un problema fortísimo con respecto a los aprendizajes básicos, como lo son la comprensión de lectura y el razonamiento matemático. Eso se ha visto en muchas de las evaluaciones estandarizadas.

De igual modo, tenemos una escuela violenta y agresiva con los niños y niñas. En distintos estudios se han visto casos de espanto con respecto a la violencia sexual dentro de la escuela. No es para nada un problema menor la brecha existente entre las escuelas urbanas y las rurales (y las rurales interculturales bilingües). Muchas escuelas ubicadas fuera de la ciudad se encuentran desatendidas, aisladas, con profesores que se comunican raramente con las oficinas oficiales.

En todos estos aspectos se ha venido trabajando y bien en los últimos años. Tenemos avances que han sido, además, refrendados en evaluaciones y monitoreos tanto internos como externos. Si algo se felicita de la gestión anterior, son sus logros en materia de políticas educativas.

Habiendo tantos problemas urgentes, ¿por qué hablar de la necesidad de incluir a las TIC en el aula? Ya diversos estudios han demostrado que varios de los problemas de rendimiento en aprendizajes fundamentales no se resuelven con mayor exposición a las computadoras o con las aplicaciones más avanzadas. No solamente tenemos evidencia realizada con evaluaciones externas e internas para el caso peruano, sino también para casos cercanos, como el uruguayo y su Plan Ceibal.

Sin embargo, sospechamos que debemos seguir insistiendo en contar con una política nacional de tecnologías de información en las escuelas. De hecho, mientras preparamos este artículo, el gabinete Zavala ha señalado en el Congreso de la República que en menos de cien días se contará con una Estrategia Nacional de uso de las TIC en Educación. Como este documento se encuentra actualmente en preparación, quizá podamos aquí exponer algunas ideas que bien podrían ser recogidas o discutidas por el respectivo equipo responsable.

Nuestra perspectiva es que las TIC en Educación son tanto un problema particular como un asunto transversal al resto de problemas descritos líneas más arriba. Porque, en efecto, hay cuestiones exclusivas con el uso de las TIC y el desarrollo de capacidades y competencias para su aprovechamiento, sea para el trabajo o la vida en general, así como cuestiones que tienen que ver con la propia gestión de la educación, la generación de comunicación y conocimiento del sistema educativo nacional y, finalmente, la reducción de brechas en oportunidades, para docentes y alumnos. Discutamos cada punto por separado.

El dilema de las competencias TIC. ¿Cuáles competencias y por qué?

Una primera discusión es la de qué cosa tienen que aprender los alumnos y alumnas con el uso las herramientas digitales. El Ministerio de Educación estableció por muchos años que el uso de las TIC debe incidir en tres aspectos pedagógicos: indagación, trabajo colaborativo y producción de contenidos. Estos aspectos transversales al resto de procesos de desarrollo de competencias y capacidades. El uso de aplicaciones históricamente ha respondido al fortalecimiento de esos tres aspectos.

Sin embargo, hoy se contempla que existen competencias exclusivas de las TIC. El nuevo marco curricular establece veintinueve competencias, siendo la penúltima la que dice que el alumno debe desenvolverse “en los entornos generados por las TIC”. ¿A qué se refiere el MINEDU con esto? A la combinación de cuatro capacidades: personalización de entornos virtuales, gestión de información de entornos virtuales, interacción de entornos virtuales y producción de objetos virtuales en distintos formatos. 

El tema es cómo se adecúa esta competencia TIC con las demandas tanto del mercado laboral (qué tipos de profesionales necesita la industria y la economía) como de la sociedad (cómo nos relacionamos con nuestro ambiente social y natural a través de las TIC). De allí que pueda pensarse cómo se desarrolla esa competencia nueva en el día a día en el aula. ¿Necesitamos, por ejemplo, que los alumnos y alumnas aprendan a crear programas de computación?

Esto no necesariamente se contradice con la competencia ya establecida, pero sí requiere de una apuesta política del MINEDU y del gobierno (en alianza, por supuesto, con el sector privado y la sociedad civil). Tal como viene ocurriendo en varios países donde han dado un paso importante en la enseñanza de las ciencias de la computación desde la escuela (Inglaterra, Estados Unidos, España, Argentina, Uruguay, etc.). En esto, el papel de otros sectores (por ejemplo, del Ministerio de la Producción) es clave para articular a los distintos actores involucrados.

Lo transversal

La siguiente discusión tiene que ver con los retos de la educación en general. ¿Está el sistema educativo preparado para poder formar a los chicos y chicas en competencias digitales? Hay un avance en equipamiento que no se ha sostenido. De igual modo, la brecha de infraestructura, en este caso digital, se hace manifiesta sobre todo con las escuelas rurales a la que hay que conectarlas. Sin conectividad, va a ser difícil el seguimiento al trabajo docente y al acompañamiento pedagógico en las escuelas más alejadas. 

A su vez, sea cual fuere la perspectiva que se tome con respecto a la integración de las TIC en la educación, se necesita un cuerpo de docentes que pueda operar y resolver en el aula el uso de estas herramientas. Esto implica dejar de usar dicotomías tales como nativos versus inmigrantes digitales y más bien ver a los docentes como la pieza clave en el proceso de integración. Fortalecer las diversas demandas de capacitación de los docentes, así como incidir en los espacios de formación de los nuevos profesores.

No es menor el tema de la violencia en la escuela y esto es algo que debe trabajarse fuertemente. Las TIC (y sobre todo los medios sociales como Facebook y Snapchat) pueden ser usados como vehículos para el abuso escolar entre niños, niñas y adolescentes. Se requiere atender rápidamente los casos de abuso que se comenten a través de estos medios. El combate a la violencia en la escuela es tanto en los pasillos del colegio como en internet.

Acápite

En resumen, hay una base sobre la que se puede comenzar a planificar la educación digital. Contamos con experiencia sistematizada tanto a nivel nacional como de otros países. El reto actualmente es cómo llevar estos aprendizajes a la política nacional. Y todo indica que esos pasos ya se están dando.”

Leer especial de educación de Stakeholders.