La cuestión de confianza o cómo es que llegamos aquí

¿Cómo es que llegamos aquí con un posible cierre del Congreso debido a la Cuestión de Confianza planteada por el Presidente Vizcarra?

1. Los #CNMAudios fueron un parte aguas en nuestra, por otro lado aburrida, política local. Hasta una semana antes de los destapes publicados por IDL-Reporteros, la imagen que proyectaba el presidente Vizcarra era la de un mandatario puesto, impuesto y funcional al fujimorismo. De hecho, hasta ese momento, las relaciones entre el Congreso y el Poder Ejecutivo pasaban por su mejor momento. Como se descubrió luego, Vizcarra y Fujimori se reunieron dos veces, en secreto, en abril y a fines de junio, poco antes de la publicación del primer audio.

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Cuando todo era felicidad. Fuente: La República.

2. Hasta el 7 de julio, el fujimorismo estaba dominando la agenda. ¿Cuál era el norte de esa agenda? Representar a los distintos sectores que empujaron la campaña de Keiko Fujimori el 2016: mineros informales (y los formales), madereros informales, ultras evangélicos, ultras en la Iglesia Católica (Opus Dei, Sodalicio). Así, bloqueaban investigaciones, reformas de control ambiental, reformas en torno a equidad e igualdad de género en salud y educación, políticas de salud reproductiva, etc.

Y el gobierno fue funcional a dicha agenda. Pero todo se agota en algún momento.

Una agenda doble, tanto apuntando a un triunfo el 2021 (dominando todos los poderes e instituciones del estado) y defensa de una agenda ultra conservadora. Hasta el 7 de julio el 2021 se veía a la vuelta de la esquina.

3. ¿El gobierno se volvió antifujimorista después del destape de los audios? Quizá gente más enterada lo sepa. Es posible que sea cierto que la segunda reunión entre Vizcarra y Fujimori no haya acabado en buenos términos, como Vizcarra señaló mucho tiempo después. Quizá la avalancha de audios fue la oportunidad para terminar de romper palitos. Quizá Vizcarra haya encontrado una ventana mediante la cual, apelando a un discurso saludablemente populista (allá los corruptos, aquí los honrados), pueda escaparse. Se suma la construcción de alianzas con varios gobiernos regionales (Piura, Arequipa). El fujimorismo hoy no suma políticamente a nadie. Es un lastre.

4. Luego de los audios, del #SeñoraK en la conversación del juez Hinostroza, del destape sobre los vínculos entre Camayo y el Fiscal Chávarry, la aparición estelar del congresista Becerril entre las grabaciones, el fujimorismo pasó de estar al ataque a modo defensivo. Ya no tiene capacidad para imponer agenda alguna. El Ministerio de Educación ha vuelto a tener iniciativa sobre la igualdad de género en la escuela. Aparecen normas y políticas contra el feminicidio. Se aprueba el banco de datos genéticos para búsqueda de desaparecidos. Es otra fase para el fujimorismo. Ahora se trata de evitar investigaciones, que no les cambien a los fiscales que les favorecen, de evitar ver a la lideresa esposada.

Pero, una cosa es una turba de congresistas pegados al Whassap que solamente levantan la mano a control remoto (reminiscencia de los congresistas fujimoristas controlados a distancia mediante “beeper”) para aprobar o descartar iniciativas legales, y otra es que esos mismos congresistas salgan a declarar a la prensa. Las deficiencias son más visibles. Los escuderos esbozan malas excusas.

5. ¿Notan un actor ausente? Varios. Las izquierdas peruanas están fuera de estos líos. Hasta mejor. Está bien, hasta cierto punto, que insistan que hay temas que van más allá de las peleas de las derechas (la ultraderecha representada en el fujimorismo y la derecha ¿liberal? expresada en el gobierno de Vizcarra). El tema es que no hay posibilidad de reformas más profundas si no se hace una reforma del sistema judicial. ¿Equidad de género en las escuelas? No se puede si un juez le da “la razón” a los ultras evangélicos. ¿Transparencia y alto a la corrupción en los procesos electorales? Tampoco. ¿Nueva constitución? Mucho menos. Estas reformas hay que apoyarlas. Va a llegar un punto en el que el ausentismo puede pasar factura.

6. Hasta el miércoles, día de la cuestión de confianza, el fujimorismo intentará por un lado pararle la mano al presidente Vizcarra y por otro tratar de hacer control de daños (aprobar a la mala algunas de las reformas planteadas desde el Ejecutivo).

7. Mientras tanto, el patriarca de los Fujimori espera, con las uñas entre los dientes, si es que sigue libre. Debe estar preguntándose, ¿para esto me sacaron de la cárcel?

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