Once años del informe final de la CVR: Los desaparecidos

Standard

(Este es un post que escribí el 2008. Creo que sigue vigente. Tanto la Cruz Roja Internacional como Amnistía Internacional insisten que los desaparecidos es el mayor escándalo peruano).


Los desaparecidos en el Perú. Fuente: CNDH.

Una de las cosas que confunden del Informe Final de la CVR fue el mezclar muertos con desaparecidos, en la categoría ambigua del “víctímas fatales”. En efecto, en el Informe y sus conclusiones, se habla de que la cifra más probable de víctimas fatales es de 69280, siendo Sendero Luminoso el mayor responsable de estas.

Más allá de asuntos estadísticos, los asesinatos y las desapariciones tienen dimensiones cualitativas distintas. Para empezar, con el agente agresor. Según la CVR, bajo ciertos principios legales, la desaparición compete exclusivamente a las Fuerzas del Orden. Sendero no desaparecía, pero sí secuestraba. La desaparición tiene que ver con el ocultamiento de información sobre el paradero de la víctima, del detenido. De allí que la consecuencia en los familiares sea diferente a la de la señora que enterró a su hijo: Los familiares del desaparecido no cuentan con una tumba a la que ir a depositar flores. No cuentan con nada.

La CVR (en la que trabajé durante un año) reaccionó a una agenda impuesta por sus críticos al afirmar en sus conclusiones que “Para la CVR, el PCP-SL fue el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos tomando como medida de ello la cantidad de personas muertas y desaparecidas.” Miles de muertos más o menos, termina siendo una suerte de competencia macabra.

Lo cierto es que en el campo de las desapariciones (donde lamentablemente no se cuenta con una proyección independiente a la de los muertos) no hay otro responsable sino los sucesivos gobiernos. La CVR reportó (sobre el total del 70% de testimonios) 3355 casos, de los cuales 2637 corresponden a la Fuerzas Armadas, 597 a la Policía Nacional, 619 casos de otros agentes del estado, 334 desaparecidos por las rondas campesinas y 6 casos de desapariciones por paramilitares. La desaparición forzada además sí representa una expresión del carácter sistemático de las violaciones a los derechos humanos cometidos por las Fuerzas del Orden, en tanto obligó en casi todos los casos una acción premeditada, la de ocultar pruebas, la de mantener en la ignorancia al familiar, la de generar una atmósfera de terror. ¿Huelga decir que el momento de mayor intensidad de las desapariciones fue durante el gobierno de Belaúnde?

Los desaparecidos también terminan salpicando a los miembros del gobierno de Fernando Belaúnde, reconocido ahora como demócrata. En su oportunidad, Luis Percovich, ministro del Interior en el año 1983, cuando se iniciaron las acciones de las Fuerzas Armadas en la zona del terrorismo, dijo:

[...] hablando de un tema de estadística de desaparecidos quiero mostrarles este cuadro que se refiere a la denuncia de Amnistía Internacional. En julio de 1985 Amnistía Internacional presentó una denuncia de la supuesta desaparición de 1,005 personas. Este cuadro demuestra que los supuestos desaparecidos fueron solo 27 si consideramos textualmente las cifras mostradas en el mismo. Ciudadanos no inscritos en el Registro Electoral 579, fichas verificadas en el Registro Electoral de ciudadanos inscritos en el nuevo registro después de su supuesta desaparición 348, nombres repetidos en la denuncia 9, nombres que figuran con dos o más libretas electorales 35, personas que se presentaron después de conocer la denuncia de su presunta desaparición 7, en total de 978 de los 1,005 quedaba por esclarecer la situación de los 27, pero no soy ingenuo para pensar que los 579 existieron pudieron haber existido, pudieron no haber estado en los registros electorales, pudieron haber sido victimados. Pero por lo menos las cifras que pudieron ser verificadas fehacientemente demuestran de que la denuncia de Amnistía Internacional es falsa [...] (Las desapariciones forzadas, IF de la CVR).

Años después repetiría el mismo argumento, frente a la CVR. “Nadie fue desaparecido”. En agosto de 1983, el “democrático” Belaúnde también actuó en consecuencia:

Al recibir dicho informe, el Presidente de la República Fernando Belaunde Terry, no sólo calificó de «comunista» a Amnistía Internacional, desconociéndola como institución representativa de los Derechos Humanos, sino que, además, ignoró el informe diciendo: «Las cartas de Amnistía Internacional van al tacho de basura [...] yo no las acepto».

Genial. Y a Belaúnde se le hacen monumentos, pasajes, calles. Se le reconoce como el gran demócrata.

Los desaparecidos, como habíamos afirmado antes, representan en mucha medida el drama y la tragedia de la violencia política. Representan la deuda aún no saldada por parte del estado peruano y los casos particulares de los que hablamos. ¿Reparaciones colectivas? No. Reparaciones individuales, resolver la situación de cada una de estas personas que no tiene aún una tumba a la cual ir.

Particularizando caso por caso, quizá nos demos cuenta de que para muchos de nuestros compatriotas, la violencia no ha terminado.

Ana Jara y el Cambio Climático

Standard

Yo sé que todo el mundo está ahora con el tema del voto de confianza del Congreso al Gabinete Jara. Y que mucho pasa por lo que el partido de gobierno pueda negociar, que el financiamiento de las pensiones, que si un ministro sale, etc.


Cambio climático. Mucho más que un tema de pobres osos polares.

El domingo, sin embargo, se filtró una noticia sobre los posibles ministros que saldrían. Por un lado, Eleodoro Mayorga, responsable del Ministerio de Energía y Minas, a quien el tema de la consulta previa no le importa mucho. Claro, no están pidiendo su salida por aquello, sino por su cercanía con empresas.

Pero, también se habló mucho de la posible salida del Ministro de Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, involucrado en un momento en los #CornejoLeaks. Y es porque, en lo que va este gobierno, la agenda ambiental no parece ser una prioridad.

Más allá del resultado en el Congreso (donde al final se obtuvo el voto de confianza, mediante una salida poco limpia, pero siempre dentro del reglamento), es poco lo que va a hacer este gobierno este año para impulsar una agenda ambiental. Lo cual es irónico, dado que este año va a darse el encuentro internacional COP20, que es algo así como el Mundial de la FIFA, pero del medio ambiente.

El cambio climático y cómo estamos destruyendo nuestro único medio de vida

Desde pequeños hemos ido escuchando una serie de historias sobre cómo estamos haciendo añicos el planeta. Que los aerosoles, que los CFC, que el efecto invernadero, que la capa de ozono. Es más, me acuerdo de algún documental donde daban cuenta de todo esto y cómo así van a ser las cucarachas las únicas en sobrevivir (bueno, ellas y los osos de agua o tardígrados, los animales más resistes del planeta).

Y, claro, éramos jóvenes e imprudentes y muy escépticos y no hicimos tanto caso. No nos culpen, muchos científicos tampoco se ponían de acuerdo. Unos decían que el calentamiento que se registraba era parte de los ciclos naturales de la tierra, otros decían que tenían que ver con las emisiones de gases. Así son los científicos, discuten hasta que llegan a algún tipo de acuerdo.

De hecho, ciclos climáticos han habido antes. Por esos ciclos es que los homo sapiens (nosotros) pudimos cruzar el estrecho de Bering, hace cerca de 40,000 años, que en los tiempos del planeta no significaron nada.

Y como los científicos no se ponían de acuerdo, los políticos menos. Y acusaban a cada lado de la discusión de ser parte de alguna conspiración. Hasta que llegamos al punto del consenso científico. Cerca de 97 científicos de cada 100 están de acuerdo con el hecho que la tierra se está calentando y que eso está directamente relacionado con la actividad humana. Y con la emisión de gases desde la revolución industrial.


Fuente: Agencia de EEUU para la Protección del Ambiente.

¿Ven? Las causas naturales no explican el incremento de la temperatura.

Como si no fuera suficiente con ser una especie voraz y que crece poblacionalmente de manera exponencial, tendemos a destruir el único lugar al que podemos llamar “hogar”.

97 de 100 científicos, perfectamente representados por John Oliver en su programa.

Y ya que los científicos han llegado a un consenso, es turno de los gobiernos actuar. Y para eso es la COP20 que va a celebrarse en diciembre en el país.

¿Qué es la COP20?

La COP20 es un espacio multilateral donde los gobiernos llegan a acuerdos. Tanto científicos de muchos lados, como representantes de decenas de países, se reúnen y llegan a puntos en común sobre cuánto gas emitido hay que reducir. O qué hacer con la deforestación de los bosques húmedos tropicales, amenazados por las actividades petroleras, la migración y la explotación irracional de la madera.

Y al realizarse en el Perú, es el gobierno de Ollanta Humala el responsable por hacer que este tenga el peso que se merece. Así, el equipo de la COP20 viene realizando por todo el país trabajos de incidencia política y de concientización. Que nadie más se entera, evidentemente.

Y justamente, es el gabinete de la Ministra Jara (la presidenta del Consejo de Ministros) la que le toca impulsar operativamente la COP20. En medio de peleas y broncas del Ministro de Ambiente (el líder del proceso del COP20) y del Ministro Mayorga, representante de intereses mineros y petroleros, justamente a los que la COP20 busca regular y poner más límites.

Claro, en estas discusiones multilaterales no afloran mucho los dramas internos del país anfitrión (tal como ocurrió en Varsovia, el año pasado) y al final va a pesar mucho más los compromisos de ciertos países (los que emiten más gases) por sobre el resto.


Fuente: New Scientist.

Sí, esos mismos.

Y, por otro lado, nosotros estamos dentro de los países a los cuales el cambio climático va a afectar más que a otros.

¿Qué va a pasar después de la COP20?

Es seguro que la COP20 va a levantar algo de polvo, van a haber algunos titulares en algunos diarios, va a haber algo de campaña para que usemos menos agua, seamos algo más responsables con lo que consumimos. Eso no está mal. Pero no es suficiente. Si no hay compromiso por parte de los gobiernos, es muy poco lo que se va a poder hacer. Y los lobbies, eso lo vemos en el país, insisten que nada está pasando y que debemos seguir modificando los suelos de los bosques húmedos tropicales y que no hay problema con la emisión de gases.

Pero, bueno, no perdemos nada insistiendo, escribiendo cartas a nuestros congresistas, llamando la atención a los ministros y a los medios de comunicación sobre las implicancias del cambio climático y cómo nos va a afectar. Es un tema, efectivamente político, y que pasa por mucho más que cerrar el caño y no desperdiciar el agua y consumir de manera más racional.

Ya, pero sí, cierra ese caño y consume menos. No es que tengas que cambiar todos los años de iPhone.

Nota: Este post ha sido escrito en el contexto del concurso Historias del Cambio Climático. Ver más en Twiter con el hashtag #historiasdelcambioclimatico.

Internet de las cosas e ideología – Evgeny Morozov

Enlace

“In shifting the focus of regulation from reining in institutional and corporate malfeasance to perpetual electronic guidance of individuals, algorithmic regulation offers us a good-old technocratic utopia of politics without politics. Disagreement and conflict, under this model, are seen as unfortunate byproducts of the analog era – to be solved through data collection – and not as inevitable results of economic or ideological conflicts.”

Leer artículo completo.

Israel invade Gaza

Minientrada

No entiendo cómo gente medianamente inteligente puede terminar justificando o haciéndose de costado frente a lo que viene ocurriendo en Israel/Gaza. O quedándose callados. Sí, ok, nadie va a resolver nada en las redes. Pero, digo, es gente que generalmente salta y denuncia cuando ocurre algún hecho de impunidad frente a los militares que cometieron tanta masacre durante los años de la violencia política.

Aquí tampoco vamos a justificar a Hamas y decir que tienen la razón o que Palestina debe ser libre o quién tiene más derecho sobre el cercano oriente (mi posición allí es extrema: es uno de esos casos donde nadie tiene más derecho que el otro, justamente por la historia de sangre de dicha región, pero eso da para otra conversa).

El asunto que me llama la atención es la arbitrariedad al momento de decir quién tiene derecho a la legítima defensa.

Porque lo que está ocurriendo en Gaza no tiene por ningún lado algo aproximado a la legítima defensa.