No una sino varias tempestades en los Andes – Víctor Caballero

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Nota: Víctor Caballero, viejo amigo y colega, constantemente analiza y comparte sus inquietudes sobre la política del Perú Rural. Escribió hace poco una reflexión sobre el documental Tempestad en los Andes, que explora la violencia política de las décadas de los ochenta y noventa a partir de la biografía de dos mujeres. Le pedí compartir su texto, porque pone sobre la mesa varias cosas, entre ellas que la historia del campesinado y la violencia en los Andes no comienza, como a veces se decanta, en mayo de 1980 y mucho menos fue un tema de Sendero Luminoso frente a las Fuerzas Armadas. Se acaban de cumplir once años del Informe Final de la Comisión de la Verdad que, como bien recalcó Martín Tanaka, es un documento que hay que discutir, ampliar, corregir. Creo que este texto de Víctor permite seguir pensando lo ocurrido en nuestro país, donde muchas heridas aún se mantienen abiertas.

Trailer de Tempestad en los Andes.

– Roberto.

Sobre Tempestad en los Andes. Víctor Caballero.

Fui a ver el documental “Tempestad en los Andes” del sueco Mikael Winström, interesado por la historia que presentaba: la joven sueca Josefin, sobrina de Augusta La Torre, viene al Perú con el propósito de conocer la historia de su famosa tía, esposa de Abimael Guzmán. Josefin luego de conversar con familiares directos, analistas políticos y víctimas del accionar senderista, va descubriendo que no era cierto lo que su padre le había contado de niña.
En el recorrido por conocer esa historia se produce el encuentro con Flor González. Flor, es hija de Samuel González, dirigente campesino de la Federación Provincial Campesina de Andahuaylas (FEPCA), base de la Confederación Campesina del Perú (CCP), y uno de los líderes del proceso de tomas de tierras de las haciendas en la provincia de Andahuaylas durante los años 1972 – 1975. Flor expresa su dolor por la muerte de su hermano Claudio, asesinado en la masacre del Frontón de 1986 por la Marina de Guerra, por órdenes de Alan García, entonces Presidente del Perú. Flor, no solo responsabiliza al gobierno y a la Marina de este asesinato, también responsabiliza a Sendero Luminoso por la cruel violencia que desató del cual ella y su familia fueron víctimas.

El encuentro de ambas no es casual. Es promovido por el director del documental, Mikael Winström, amigo de Samuel González, y excepcional testigo de las tomas de las haciendas en Andahuaylas, de las que tomó fotografías muy buenas que registraron la vida de los campesinos y de la gesta que realizaron. Mikael se hizo amigo de Samuel y de su familia; se explica, por eso, que promovió ese encuentro, motivado por el propósito de dar a conocer a Josefin la historia de Flor, o quizá para producir una reconciliación entre las dos víctimas de la violencia senderista y de la violencia contrasubversiva del Estado.

Josefin fue víctima de una mentira; a ella, su padre y familiares, le contaron una historia falsa que se derrumbó cuando fue conociendo la secuela de muertes en las comunidades campesinas que ocasionaron el accionar de Sendero Luminoso; conocer la verdad le generó un dolor que se evidencia en sus palabras y sus gestos ante los testigos y víctimas de esa tragedia, y pide perdón por un daño que ella no ocasionó. Flor, por el contrario, fue víctima directa de la violencia que desató el senderismo y las fuerzas armadas en Andahuaylas: su familia fue desplazada de su comunidad amenazada por Sendero, y su hermano fue asesinado en el Frontón en donde fue llevado sin el debido proceso, y su cuerpo desaparecido.

Ambas están unidas por el dolor, aunque las causas y las consecuencias de los actos sufridos fueron diferentes.

El documental, no obstante lo bueno que es, y la manera tan afectuosa que trata a ambas protagonistas, deja de lado algunos hechos que son vitales recordarlos; de no hacerlo puede reforzar la idea que lo acontecido en los andes peruanos (de ahí el nombre Tempestad en los Andes), fue una guerra entre Sendero Luminoso y el Estado.
El documental, en este sentido, narra una historia del cual no todos podemos estar de acuerdo. Mikael tiene el mérito de haber estado en los precisos momentos que los campesinos de la FEPCA, realizaron las tomas de las haciendas en toda la provincia, tomó fotos impactantes de una población extremadamente pobres que se movilizaron contra los hacendados y recuperaron para sus comunidades las tierras de las haciendas, liberándose de las condiciones de servidumbre en que se encontraban. Él estuvo ahí, y regresó intermitentemente a visitar a sus amigos, por tanto conoce la historia de Samuel González y de la FEPCA. Es más, sobre la historia de las tomas de tierras campesinas de Andahuaylas, existen varias investigaciones, muy serias, por ciertas.
Es por eso que me sorprendió que en el documental se obvie algunos detalles y resalte otras que de tanto repetir están pasando como ciertas, como por ejemplo, reafirmar que en los ochenta y noventa el enfrentamiento en los Andes fue entre Sendero y las Fuerzas Armadas. Tal historia no es cierta, y lo acontecido con la historia de las tomas de tierras en Andahuaylas así lo evidencia.
En Andahuaylas, Sendero Luminoso hizo una fuerte campaña para someter a las comunidades campesinas y a sus dirigentes a su estrategia política, hecho que fue resistido por dirigentes como Samuel González, entre otros. De ahí que una de las primeras víctimas del senderismo fueran precisamente dirigentes comunales y gremiales de la FEPCA. Como sabemos, Sendero Luminoso definía a las comunidades campesinas como parte del viejo estado; y consideraba a las tomas de tierras que impulsaban la FEPCA y la CCP como un intento de “desagüar la guerra campesina”, y sus dirigentes pasaron a ser considerado “cabezas nevgras” a los que había someter o liquidar, si fuera el caso.
¿Quién es Samuel Gonzalez?
Samuel era uno de los jóvenes dirigentes de la comunidad de Oscollo, dirigente de la FEPCA, que participó activamente en las tomas de tierras. Su comunidad está cerca de la comunidad de Tancaillo, cuyo máximo dirigente era Lino Quintanilla, Secretario General de la FEPCA. Lino, junto con Julio César Mezich habían realizado un intenso trabajo político como Vanguardia Revolucionaria para impulsar el proceso de tomas de las haciendas para las comunidades campesinas en la provincia de Andahuaylas. En este trabajo con los campesinos más pobres de la zona, construyeron la FEPCA para organizar las tomas de de haciendas en toda la provincia. Samuel González, era uno de los dirigentes de este gremio.

Luego de las tomas, decenas de campesinos fueron presos y perseguidos por el gobierno militar. Cuando en Vanguardia Revolucionaria se debatió el balance de este movimiento, las discrepancias derivaron en una ruptura del cual un importante número de dirigentes políticos encabezados por Julio César Mezzich (Lino había fallecido en 1979) se enrolaron en las filas de Sendero Luminoso.
Esto fue un debate muy intenso dentro de Vanguardia Revolucionaria. La dirección de VR creyó necesario hacer el debate en Andahuaylas, para evitar que la FEPCA se divida y sostener a los líderes campesinos que no estaban de acuerdo con la orientación política de Julio César y menos, integrarse a Sendero Luminoso.

Samuel González fue uno de los dirigentes que no estuvo de acuerdo con esa línea política; junto con él, dirigentes comuneros de Tancayllo, Huancane, Ongoy, no aceptaban la línea política que Sendero Luminoso a través de Mezzich y otros cuadros de Sendero querían imponer en sus comunidades.

Visité a Samuel González en su comunidad de Osccollo en 1978. Estuve en su humilde cabaña, y junto con él visité a otros compañeros con los cuales conversamos sobre la línea política de VR y los cuestionamientos a Sendero. De su comunidad partimos hacia la hacienda Ninabamba, tomada por los comuneros del lugar, a orillas del Pampas; y de ahí caminamos a Uripa para luego llegar a la comunidad de Ongoy, con el propósito de reagrupar la militancia de VR y reactivar la FEPCA. Samuel y varios dirigentes de Huancane, Ninabamba y Ongoy decidieron no integrarse a Sendero.

En los años siguientes, ya en la década del 80, columnas de Sendero Luminoso se hicieron presentes por las comunidades de Ongoy, Uripa, Huancane, Oscollo y Tancayllo. Su propósito, era convertirlas en bases de apoyo, pero tenían un obstáculo: comuneros y dirigentes de la FEPCA, Samuel González entre ellos, que se les opusieron. Decidieron intimidarlos primero, y matarlos si resistían. Así, una noche, columnas de senderistas ingresaron a la comunidad de Ongoy en busca de su presidente, Guillermo Olarte, para matarlo; no lo encontraron felizmente, pero se ensañaron con su mujer a quien le raparon la cabeza, le azotaron y luego quemaron su vivienda con sus pocas pertenencias. Otro grupo hizo lo mismo en otras comunidades, uno de ellos llegó a la comunidad de Oscollo en busca de Samuel González, por suerte no estaba. Ambos dirigentes tuvieron que huir con sus familias y llegar a Lima a refugiarse.

Los recibimos en la CCP, hasta que se reubicaron en un Asentamiento Humano en Lima, mientras que la desolación y muerte se ensañaba en Andahuaylas. Poco tiempo después el hijo de Samuel González, Claudio, fue detenido por una patrulla del Ejército en una de las batidas frecuentes que hacía en los asentamientos humanos. Nosotros, en la CCP, no supimos de esa detención, hasta que pasó la noche trágica de la masacre en El Frontón. En la mañana de aquel día, ya enterados de la tragedia, nos reunimos con los dirigentes de la CCP en Lima, preocupados por la suerte de algunos ex dirigentes de la CCP presos en el Frontón, entre ellos, Félix Calderón, dirigente campesino de Huacataz, Cajamarca, cuando de pronto apareció don Samuel, con el rostro demudado en busca de noticias de su hijo. Ya para entonces se sabía que no había ningún sobreviviente, así que con el dolor inenarrable, nos abrazamos para calmar su pena.

Don Samuel llevó esa enorme tragedia con dignidad y en silencio. Nunca reprochó a nadie de su infortunio, siguió aferrado firmemente a su comunidad, siempre consideró la justeza de su conducta y de sus opciones; protegió a su familia con su trabajo humilde en Lima, hasta que regresó a su comunidad Oscollo a volver a sembrar su tierra.

Una vez me visitó muy contento y orgulloso para invitarme a la presentación gráfica de las fotos de las tomas de tierras de Andahuaylas, fotos tomadas por Mikael Winström, que las mostraba con orgullo.

En el documental, esta parte de la historia no está recogida, y eso es una pena porque el valor del documental pudo ser mayor si lograba incluir los hechos aquí narrados. Los espectadores, que no necesariamente conocen los momentos más trágicos de esta familia, podrían así tener más elementos de juicios para conocer y comprender que en esos años trágicos hubo dirigentes comuneros y gremios campesinos como la FEPCA y la CCP que se opusieron tenazmente a Sendero Luminoso y a su política de muerte y destrucción.

Un hecho que no puedo dejar de mencionar es la historia de la muerte Erlinda, de aproximadamente un año, hija menor don Samuel. Sabíamos que ella había sido muerta por el impacto de una bala, producto de la incursión de Sendero Luminoso en su comunidad; la versión de Mikael es diferente: ella murió de fiebre tifoidea. Lo cierto es que luego de la muerte de la niña, la familia de don Samuel tuvo que huir del peligro que le significaba la presencia de Sendero en Andahuaylas. No escapó a su designio fatal, poco años después su hijo fue asesinado en El Frontón y su cuerpo desaparecido, durante la masacre de los penales ordenado por Alan García y ejecutado por comandos de la Marina.

Once años del informe final de la CVR: Los desaparecidos

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(Este es un post que escribí el 2008. Creo que sigue vigente. Tanto la Cruz Roja Internacional como Amnistía Internacional insisten que los desaparecidos es el mayor escándalo peruano).


Los desaparecidos en el Perú. Fuente: CNDH.

Una de las cosas que confunden del Informe Final de la CVR fue el mezclar muertos con desaparecidos, en la categoría ambigua del “víctímas fatales”. En efecto, en el Informe y sus conclusiones, se habla de que la cifra más probable de víctimas fatales es de 69280, siendo Sendero Luminoso el mayor responsable de estas.

Más allá de asuntos estadísticos, los asesinatos y las desapariciones tienen dimensiones cualitativas distintas. Para empezar, con el agente agresor. Según la CVR, bajo ciertos principios legales, la desaparición compete exclusivamente a las Fuerzas del Orden. Sendero no desaparecía, pero sí secuestraba. La desaparición tiene que ver con el ocultamiento de información sobre el paradero de la víctima, del detenido. De allí que la consecuencia en los familiares sea diferente a la de la señora que enterró a su hijo: Los familiares del desaparecido no cuentan con una tumba a la que ir a depositar flores. No cuentan con nada.

La CVR (en la que trabajé durante un año) reaccionó a una agenda impuesta por sus críticos al afirmar en sus conclusiones que “Para la CVR, el PCP-SL fue el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos tomando como medida de ello la cantidad de personas muertas y desaparecidas.” Miles de muertos más o menos, termina siendo una suerte de competencia macabra.

Lo cierto es que en el campo de las desapariciones (donde lamentablemente no se cuenta con una proyección independiente a la de los muertos) no hay otro responsable sino los sucesivos gobiernos. La CVR reportó (sobre el total del 70% de testimonios) 3355 casos, de los cuales 2637 corresponden a la Fuerzas Armadas, 597 a la Policía Nacional, 619 casos de otros agentes del estado, 334 desaparecidos por las rondas campesinas y 6 casos de desapariciones por paramilitares. La desaparición forzada además sí representa una expresión del carácter sistemático de las violaciones a los derechos humanos cometidos por las Fuerzas del Orden, en tanto obligó en casi todos los casos una acción premeditada, la de ocultar pruebas, la de mantener en la ignorancia al familiar, la de generar una atmósfera de terror. ¿Huelga decir que el momento de mayor intensidad de las desapariciones fue durante el gobierno de Belaúnde?

Los desaparecidos también terminan salpicando a los miembros del gobierno de Fernando Belaúnde, reconocido ahora como demócrata. En su oportunidad, Luis Percovich, ministro del Interior en el año 1983, cuando se iniciaron las acciones de las Fuerzas Armadas en la zona del terrorismo, dijo:

[...] hablando de un tema de estadística de desaparecidos quiero mostrarles este cuadro que se refiere a la denuncia de Amnistía Internacional. En julio de 1985 Amnistía Internacional presentó una denuncia de la supuesta desaparición de 1,005 personas. Este cuadro demuestra que los supuestos desaparecidos fueron solo 27 si consideramos textualmente las cifras mostradas en el mismo. Ciudadanos no inscritos en el Registro Electoral 579, fichas verificadas en el Registro Electoral de ciudadanos inscritos en el nuevo registro después de su supuesta desaparición 348, nombres repetidos en la denuncia 9, nombres que figuran con dos o más libretas electorales 35, personas que se presentaron después de conocer la denuncia de su presunta desaparición 7, en total de 978 de los 1,005 quedaba por esclarecer la situación de los 27, pero no soy ingenuo para pensar que los 579 existieron pudieron haber existido, pudieron no haber estado en los registros electorales, pudieron haber sido victimados. Pero por lo menos las cifras que pudieron ser verificadas fehacientemente demuestran de que la denuncia de Amnistía Internacional es falsa [...] (Las desapariciones forzadas, IF de la CVR).

Años después repetiría el mismo argumento, frente a la CVR. “Nadie fue desaparecido”. En agosto de 1983, el “democrático” Belaúnde también actuó en consecuencia:

Al recibir dicho informe, el Presidente de la República Fernando Belaunde Terry, no sólo calificó de «comunista» a Amnistía Internacional, desconociéndola como institución representativa de los Derechos Humanos, sino que, además, ignoró el informe diciendo: «Las cartas de Amnistía Internacional van al tacho de basura [...] yo no las acepto».

Genial. Y a Belaúnde se le hacen monumentos, pasajes, calles. Se le reconoce como el gran demócrata.

Los desaparecidos, como habíamos afirmado antes, representan en mucha medida el drama y la tragedia de la violencia política. Representan la deuda aún no saldada por parte del estado peruano y los casos particulares de los que hablamos. ¿Reparaciones colectivas? No. Reparaciones individuales, resolver la situación de cada una de estas personas que no tiene aún una tumba a la cual ir.

Particularizando caso por caso, quizá nos demos cuenta de que para muchos de nuestros compatriotas, la violencia no ha terminado.

Ana Jara y el Cambio Climático

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Yo sé que todo el mundo está ahora con el tema del voto de confianza del Congreso al Gabinete Jara. Y que mucho pasa por lo que el partido de gobierno pueda negociar, que el financiamiento de las pensiones, que si un ministro sale, etc.


Cambio climático. Mucho más que un tema de pobres osos polares.

El domingo, sin embargo, se filtró una noticia sobre los posibles ministros que saldrían. Por un lado, Eleodoro Mayorga, responsable del Ministerio de Energía y Minas, a quien el tema de la consulta previa no le importa mucho. Claro, no están pidiendo su salida por aquello, sino por su cercanía con empresas.

Pero, también se habló mucho de la posible salida del Ministro de Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, involucrado en un momento en los #CornejoLeaks. Y es porque, en lo que va este gobierno, la agenda ambiental no parece ser una prioridad.

Más allá del resultado en el Congreso (donde al final se obtuvo el voto de confianza, mediante una salida poco limpia, pero siempre dentro del reglamento), es poco lo que va a hacer este gobierno este año para impulsar una agenda ambiental. Lo cual es irónico, dado que este año va a darse el encuentro internacional COP20, que es algo así como el Mundial de la FIFA, pero del medio ambiente.

El cambio climático y cómo estamos destruyendo nuestro único medio de vida

Desde pequeños hemos ido escuchando una serie de historias sobre cómo estamos haciendo añicos el planeta. Que los aerosoles, que los CFC, que el efecto invernadero, que la capa de ozono. Es más, me acuerdo de algún documental donde daban cuenta de todo esto y cómo así van a ser las cucarachas las únicas en sobrevivir (bueno, ellas y los osos de agua o tardígrados, los animales más resistes del planeta).

Y, claro, éramos jóvenes e imprudentes y muy escépticos y no hicimos tanto caso. No nos culpen, muchos científicos tampoco se ponían de acuerdo. Unos decían que el calentamiento que se registraba era parte de los ciclos naturales de la tierra, otros decían que tenían que ver con las emisiones de gases. Así son los científicos, discuten hasta que llegan a algún tipo de acuerdo.

De hecho, ciclos climáticos han habido antes. Por esos ciclos es que los homo sapiens (nosotros) pudimos cruzar el estrecho de Bering, hace cerca de 40,000 años, que en los tiempos del planeta no significaron nada.

Y como los científicos no se ponían de acuerdo, los políticos menos. Y acusaban a cada lado de la discusión de ser parte de alguna conspiración. Hasta que llegamos al punto del consenso científico. Cerca de 97 científicos de cada 100 están de acuerdo con el hecho que la tierra se está calentando y que eso está directamente relacionado con la actividad humana. Y con la emisión de gases desde la revolución industrial.


Fuente: Agencia de EEUU para la Protección del Ambiente.

¿Ven? Las causas naturales no explican el incremento de la temperatura.

Como si no fuera suficiente con ser una especie voraz y que crece poblacionalmente de manera exponencial, tendemos a destruir el único lugar al que podemos llamar “hogar”.

97 de 100 científicos, perfectamente representados por John Oliver en su programa.

Y ya que los científicos han llegado a un consenso, es turno de los gobiernos actuar. Y para eso es la COP20 que va a celebrarse en diciembre en el país.

¿Qué es la COP20?

La COP20 es un espacio multilateral donde los gobiernos llegan a acuerdos. Tanto científicos de muchos lados, como representantes de decenas de países, se reúnen y llegan a puntos en común sobre cuánto gas emitido hay que reducir. O qué hacer con la deforestación de los bosques húmedos tropicales, amenazados por las actividades petroleras, la migración y la explotación irracional de la madera.

Y al realizarse en el Perú, es el gobierno de Ollanta Humala el responsable por hacer que este tenga el peso que se merece. Así, el equipo de la COP20 viene realizando por todo el país trabajos de incidencia política y de concientización. Que nadie más se entera, evidentemente.

Y justamente, es el gabinete de la Ministra Jara (la presidenta del Consejo de Ministros) la que le toca impulsar operativamente la COP20. En medio de peleas y broncas del Ministro de Ambiente (el líder del proceso del COP20) y del Ministro Mayorga, representante de intereses mineros y petroleros, justamente a los que la COP20 busca regular y poner más límites.

Claro, en estas discusiones multilaterales no afloran mucho los dramas internos del país anfitrión (tal como ocurrió en Varsovia, el año pasado) y al final va a pesar mucho más los compromisos de ciertos países (los que emiten más gases) por sobre el resto.


Fuente: New Scientist.

Sí, esos mismos.

Y, por otro lado, nosotros estamos dentro de los países a los cuales el cambio climático va a afectar más que a otros.

¿Qué va a pasar después de la COP20?

Es seguro que la COP20 va a levantar algo de polvo, van a haber algunos titulares en algunos diarios, va a haber algo de campaña para que usemos menos agua, seamos algo más responsables con lo que consumimos. Eso no está mal. Pero no es suficiente. Si no hay compromiso por parte de los gobiernos, es muy poco lo que se va a poder hacer. Y los lobbies, eso lo vemos en el país, insisten que nada está pasando y que debemos seguir modificando los suelos de los bosques húmedos tropicales y que no hay problema con la emisión de gases.

Pero, bueno, no perdemos nada insistiendo, escribiendo cartas a nuestros congresistas, llamando la atención a los ministros y a los medios de comunicación sobre las implicancias del cambio climático y cómo nos va a afectar. Es un tema, efectivamente político, y que pasa por mucho más que cerrar el caño y no desperdiciar el agua y consumir de manera más racional.

Ya, pero sí, cierra ese caño y consume menos. No es que tengas que cambiar todos los años de iPhone.

Nota: Este post ha sido escrito en el contexto del concurso Historias del Cambio Climático. Ver más en Twiter con el hashtag #historiasdelcambioclimatico.

Internet de las cosas e ideología – Evgeny Morozov

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“In shifting the focus of regulation from reining in institutional and corporate malfeasance to perpetual electronic guidance of individuals, algorithmic regulation offers us a good-old technocratic utopia of politics without politics. Disagreement and conflict, under this model, are seen as unfortunate byproducts of the analog era – to be solved through data collection – and not as inevitable results of economic or ideological conflicts.”

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