La mala educación: computadoras y literacidad digital

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Salió otro post en el blog TIC para la educación pública. Es una sección que intitulo La Mala Educación, sobre los discursos y prácticas alrededor del uso de las tecnologías educativas. La Mala Educación, en el sentido irónico del término, toda vez que muchas veces se toma como “malo” un uso que se escapa de lo normativo. Copio y pego dos párrafos, pero invito a todos a leer el texto completo.

algoritmo para preparar unos huevos revueltos
Algoritmo para preparar unos huevos revueltos. Por laimagendelmundo. Algunos derechos reservados

“En el post anterior abríamos las preguntas sobre el aula como espacio de socialización y el papel que debería tener el profesor. Lanzamos como hipótesis que vivimos tiempos de cambio en los modos de producción y modos de vida. Para bien o para mal, se requieren cuadros técnicos vinculados más a la producción (y gestión) de información y conocimiento. Y el aula no está respondiendo a esos cambios.

Al mismo tiempo, el dispositivo predominante (el libro) no es neutral. Tiene un papel (¿una agencia?) en tanto es portador de sentido y reproduce sentido. El libro permite un tipo de interacción social, donde el profesor es quien tiene la última palabra (oral) sobre la palabra (escrita).”

Leer post completo en TIC para la Educación Pública.

Aquí todos los posts del autor que irán apareciendo en dicho blog.

Perutags:

Cómo funciona internet (Infografía)

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Este es un tema recurrente. Promovemos que más personas usen internet, pero no enseñamos cómo funciona. Para discutir, como todo, propongo esta infografía dinámica (gif animado) de la gente de Open Site, que podría mejorarse y traducirse.

Engineering The Internet

Vía: Open Site. Algunos derechos reservados. CC-BY-NC-ND.

Perutags:

El aprendizaje social del copy and paste (3)

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Este es un intento por pensar el plagio y el copy and paste en la educación, fuera de cualquier discusión moral, en términos de bueno o malo. El objetivo es más bien preguntarse si el problema, más que ético, es de la propia forma de enseñanza.

365 Days - Day 74 - Another Clone Attack
Otro ataque clon. Por Aunti P. Algunos derechos reservados.

Dicto el curso de Realidad Nacional en un centro de estudios superiores. Es la primera vez que lo hago y más o menos organicé los temas y el aula en torno a temas y preguntas para motivar el debate. Mi interés era (o es, ya no sé) que los chicos salieran con criterios básicos para entender temas de coyuntura, con algo de perspectiva histórica y comparada. Así, entre otros temas, como obligados salió la discusión sobre el Proyecto Conga, y si era más importante la necesidad de construir puentes de confianza entre las instituciones y la ciudadanía y si eso era posible sin restituir el principio de autoridad. Mi idea era que ellos formularan las respuestas en base a ver casos comparados. También ver que las decisiones del estado nunca son fáciles porque siempre se maneja con presupuestos ajustados.

Divago un poco sobre el curso para entrar a otro asunto. Parte de mi idea era terminar el curso con una monografía, sobre un tema libre que ellos elegirían; me entregarían primero el planteamiento del problema, luego, semanas después, las fichas bibliográficas y finalmente un trabajo que sería expuesto en clase. Aparentemente, todo bien. Además, con mi voz más severa, les dije que el plagio iba a ser duramente castigado con un cero. Se los dije todas las clases, para que quedara claro. Les pregunté si estaban de acuerdo, y todos y todas dijeron que sí. Había consenso.

Llegó el día final. Todos los grupos me entregaron sus trabajos. Todos expusieron y creo, sigo pensándolo, todos expusieron bien. Solventes. Muy pocos alumnos usaron sus fichas para saber qué exponían y pocos hacían la de leer ese mal a la humanidad llamado MS Powerpoint. Se los hice saber.

El tema fue cuando tuve que revisar los trabajos. Uno me llamó harto la atención, porque no solamente tenía esa huella del delito del copy and paste que es el uso de distintos tipos de letra en un mismo documento (ya pues ya), sino que incorporaba como anexo un estudio estadístico sobre el tema en cuestión en un distrito limeño. Elementos básicos como para ir al Google, escribir párrafos de la monografía, alistar el lapicero rojo y comenzar a escribir “plagio” sobre cada página, indicando la web del texto original.

Obviamente, el grupo obtuvo un cero por la monografía.

Sin embargo, lo interesante vino después. El grupo comenzó a enviarme correos electrónicos quejándose por la nota. Aceptaban el plagio (no todos) pero casi todos los afectados reclamaban algo que inicialmente me pareció conchudo. “Profesor, pero usted dijo que la exposición estuvo buena, y además, cumplimos con el objetivo del curso que era reflexionar sobre temas de realidad nacional”. Para mi no había nada que discutir. El cero ya estaba en el sistema de notas del centro, informé a las autoridades competentes y apagué la computadora.

Ahora, bien, el grupo de alumnos tenía un punto. Sí, el objetivo del curso era aprender sobre realidad nacional, desarrollar competencias y capacidades para opinar sobre temas de realidad nacional y argumentar posiciones. Todo eso hizo el grupo en cuestión el día de la exposición. ¿Acaso los alumnos tenían razón en su queja?

El trabajo monográfico es un clásico de la educación, sea escolar o superior. Ha sido por excelencia el modo para evaluar el desarrollo de capacidades en los alumnos. Les pedimos una monografía sobre la independencia del Perú, sobre Machu Picchu o sobre los conflictos mineros. Antes de internet, iban a la biblioteca (de existir en la casa, el colegio o en el instituto), buscaban una enciclopedia, y tomaban nota apresurada de todo lo que podían. Luego el alumno salía raudamente a la librería a comprar la lámina Navarrete para ilustrar la monografía. El profesor veía el trabajo, veía que estuvieran los elementos básicos del tema y ponía la nota. Claro, a veces un profesor era un poquito más preocupado, y para saber si el alumno había aprendido tomaba examen y preguntaba:

“Señale cinco características de Machu Picchu”

Y el alumno respondía competentemente. Todos felices, el profesor, el alumno, el colegio, el sistema educativo. No importaba si el alumno había comprendido el significado de Machu Picchu en la sociedad imperial cusqueña del siglo quince.

Con la expansión de internet, el escenario no ha cambiado mucho. El profesor sigue dejando monografías del mismo modo que antes (asumiendo además que la educación pasada era mejor que la actual, lo cual es bastante discutible). El alumno realiza ahora la misma operación (solo que ahora no tiene que transcribir a mano la enciclopedia sino realiza un rápido movimiento de dedos CTRL+C CTRL+V). El sistema sigue evaluando del mismo modo (cinco características de cualquier tema X). ¿Por qué se da el plagio entonces? ¿Por qué el alumno vería como “malo” el plagio, si está respondiendo a los objetivos que el sistema educativo le plantea? ¿El plagio es un problema de internet y de las nuevas tecnologías, o solamente es que se ha hecho más evidente ahora?

Plantearemos al revés el asunto. ¿Y si el problema es del profesor y del sistema educativo? Visto así el dilema del plagio puede tener como punto de partida el propio objetivo del curso y del sistema de evaluación. ¿Cómo así podemos tener como objetivo la formación de pensamiento crítico, si al final nuestra evaluación (el examen de ingreso a la universidad, de grado, etc.) va a ser un examen tipo “cinco características de…”?

Puesto de cabeza el asunto, el plagio es un síntoma o una consecuencia de un problema que escapa al alumno o al plagiario; no basta con plantear reglas tipo “aquí se sanciona el plagio”, sino, sobre todo, replantear la misma forma de enseñar y evaluar en el aula. Claro, eso cuesta en el sentido que significa más trabajo para el docente y mucha más creatividad.

Anteriores:
El aprendizaje social del copy and paste (parte uno)
El aprendizaje social del copy and paste (parte dos)

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Convergencia y participación en la educación

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La semana pasada en el Colegio Técnico de Independencia hicimos un taller sobre uso de Twitter. De los seis chicos que se encontraban, solamente una adolescentes había usado antes la herramienta. La idea era dejar algunas preguntas, que escriban sobre cómo les gustaría que fuera su calle, cómo se la imaginan y luego usar como hashtag o etiqueta #tindependencia.

Aquí una muestra del resultado

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Al comienzo los chicos no entendían bien qué estaba pasando y poco a poco vieron en la pantalla el resultado de lo que escribían, cómo se iba actualizando el hashtag, cómo otras personas que ellos no conocían iban interactuando, hasta el punto que todo terminó siendo como natural. Participación y convergencia: El taller de TIC para adolescentes se convirtió en una sala de juego, donde colaborativamente iban definiendo lo que ellos querían para su calle, su barrio y para el distrito. Volcaron todo lo que ellos sabían en Twitter.

Algunos comentarios:

1. Ya hemos discutido antes sobre el aprendizaje social del copy and paste (ver primera y segunda parte). Pocas veces las nuevas tecnologías son aprovechadas para algo más que buscar información y copiarla en un Word. Es porque se entiende que Internet es la gran enciclopedia, donde allí está la cultura y el conocimiento, al que el alumno se tiene que conectar.

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2. Sin embargo, los profesores no juegan con las propias capacidades que han desarrollado los niños para narrar sus propias historias. Los videojuegos, por ejemplo, donde los niños se vuelven cocreadores de los mismos, a partir de las decisiones que ellos toman (James Paul Gee, 2011). Como siempre se ve al libro por superior a cualquier otra forma de literacidad y/o narrativa, se termina despreciando las capacidades que tienen ahora los niños.

3. Los chicos hoy en día se manejan en varias plataformas y ecosistemas simultáneamente. Pueden estar trabajando en Twitter mientras revisan su cuenta de Facebook. Facebook mismo termina siendo más que una herramienta “para algo”, y es una experiencia donde importa tanto lo que sucede dentro de la red como en la RL (real life). Aquí se plantea un dilema, ¿aprovechar o no estas experiencias para la educación? Los profesores, por lo que veo, han decidido ni siquiera preguntarse la pregunta, y simplemente anteponen sus prácticas letradas (leer un libro, escribir un resumen) a un mundo que ha cambiado en demasía.

4. Eso porque muchas veces se va a internet como “una herramienta”, cuando es mucho más que eso. El decir que algo es “una herramienta” o “un medio”, evita el acercamiento de autores como McLuhan quienes para ellos el medio lo es todo: no otra cosa que el filtro mediante el cual nos vinculamos con el mundo exterior. Ya el salto de la sociedad oral a la letrada implicó una serie de cambios y transformaciones (ver obra de Jack Goody).

5. Esto implica una discusión mayor dentro de las políticas educativas, donde hoy por hoy el uso de las TIC quedan relegadas a una oficina y no son vistas como algo nuclear y transversal para la educación en general. Ojalá se abra el debate entre las nuevas autoridades del MinEDU, para no repetir los mismos errores del pasado cuando se veía a las TIC como una lista de compras.

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