Robótica y Educación (2)

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En un anterior post nos quedamos con las preguntas, ¿qué podría aportar la enseñanza de la robótica en escolares? ¿Qué tipo de competencias podría implicar?

Aquí quiero ensayar una idea que vengo trabajando en las clases de Tecnologías de Información, con los alumnos de periodismo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Es la hipótesis de McLuhan, para quien la tecnología no es otra cosa que una amplificación o extensión de las capacidades biológicas del ser humano.

“Los medios, al modificar el ambiente, suscitan en nosotros percepciones sensoriales de proporciones únicas. La prolongación de cualquier sentido modifica nuestra manera de pensar y actuar – nuestra manera de percibir el mundo.
Cuando
esas
proporciones
cambian,
los hombres cambian.” (El medio es el masaje, McLuhan y Quentin Fiore, 1967, Bantham).

El automóvil (como el tren, antes), por ejemplo, modificó nuestra concepción de tiempo y espacio. El trasladarse de un lugar a otro, a través de un medio que no es el pedestre (o el caballo), nos modifica nuestra idea de geografía, de tiempo a consumir, de paisaje. Un viaje pedestre nos parece “mucho tiempo”, en la medida que los tiempos del automóvil (como luego, los tiempos del avión) nos obligan a repensar el traslado de un lugar a otro. La tecnología (esa acumulación de experiencia, técnica y saber) se vuelve ya parte de la propia especie humana y no es solamente algo a lo que accedemos. En ese sentido, McLuhan hizo bastante énfasis en esos efectos.

Se puede replicar con el hecho que no todos tienen acceso a dichas tecnologías. Sin embargo, el solo hecho que existan, implica un cambio en nuestra manera de relacionarnos con nuestro entorno; se modifican así también las sensibilidades, la cultura (la estructura de sentimientos, en palabras de Raymond Williams, el aire de la época, el horizonte cultural). Implica, a su vez, un paradigma (en el sentido de Thomas Kuhn), un consenso sobre cómo nos involucramos, cómo nos relacionamos entre sí.

Regresemos a la robótica y su enseñanza. Un sentido común, dentro de la pedagogia, le da más énfasis al contenido que al objeto. Así, es más importante lo que dice un libro, que el libro como soporte físico. Un niño se ve así lanzado en la escuela a aprender y a entender las palabras, independientemente del vínculo afectivo que puede tener ese objeto que tiene en sus manos. El niño podría incluso llegar a odiar el libro, el pasar la página, no valorar el tiempo que implica el posar la vista sobre las letras. La aparición de la computadora en cierto modo significa una estocada al paradigma libro, como soporte clave para la transmisión del conocimiento y ha impuesto la inmediatez, el acceso a enormes cantidades de información (más allá de la palabra escrita), la hipermediación, etc. Así como la escritura (siguiendo a Jack Goody y también a Gordon Childe), implicó un cambio en las lógicas en la transmisión de conocimiento, la electronalidad (o literacidad digital, dependiendo de los autores) cambió la manera de recordar, analizar, calcular.

El problema aquí es que al ver a las TIC como un transmisor más de información y contenidos (un material pedagógico, repositorio de recursos), se pierde de vista la especificidad del objeto. Haciendo el paralelo con McLuhan, termina siendo más importante el mensaje (el recurso) que el medio (el material), lo cual, como venimos sosteniendo, es una ruta posiblemente errada.

Si, por el contrario, viéramos a las TIC como un material complementario a otros materiales, donde lo central no es tanto el contenido, sino el generar un cambio en torno a las sensibilidades y lógicas (procesos cognitivos); es decir, si escapáramos del corsé del contenido, quizá sea posible allí ser realmente innovadores con respecto a las TIC y la educación.

Y es allí donde la robótica puede jugar un papel fundamental.

Entender la robótica, implica entender la lógica de la programación, el organizar pasos, algoritmos. Implica plantearse un problema, un reto, algo a resolver. También entender la transformación de la luz, de la distancia entre objetos, posiblemente de sonido, etc., en números a ser analizados y que estos números a su vez sean traducidos en alguna acción, movimiento, etc.

Esto implica un cambio a nivel cognitivo. Si enfocamos la robótica por la transformación de luz en información, podemos luego entender otros fenómenos que ocurren a nuestro alrededor. Podemos impulsar la imaginación. No necesariamente se trata que un niño se vuelva un ingeniero mecatrónico, pero sí que pueda ver el mundo de otra forma, que cambie, su estructura de sentimientos.

¿Y cómo vamos en el Perú, al respecto? Eso va a ser motivo de otro post. Stay tuned.

Más: Estudiantes de Sullana viajaron a Indonesia a participar en concurso de robótica (La República)

El saber en la era web

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Foto por Kent Quirk. Algunos derechos reservados.

(Artículo aparecido en la revista Padres)

“Malinterpretada para fines educativos, internet es una herramienta cuyas bondades aún no se explotan totalmente.

Luego de un largo periodo en el que el saber se construyó sobre pilas de libros y bibliotecas, internet entró para revolucionar la educación. Pero, como toda nueva tecnología, la web no ha gozado de una bienvenida feliz. No han faltado voces que la condenen y la estigmaticen como un instrumento contra el aprendizaje, el desarrollo de la memoria y la capacidad de análisis. De acuerdo con esta perspectiva, los alumnos piensan menos y escriben peor por culpa de internet. Pero ¿realmente es así?

Navegando por el laberinto

Si de aprender se trata, internet no es un medio mejor o peor, sino solamente diferente. Roberto Bustamante, miembro de la Dirección General de Tecnologías Educativas del Ministerio de Educación, señala que “internet no es nocivo para el aprendizaje, no se aprende menos con internet, como tampoco se aprende menos con la televisión o con un libro. El tema va más por cómo el niño organiza la información que adquiere por cualquier medio e imagina nuevas formas de resolver problemas”.

Sin embargo, para padres y educadores, subsisten dos preocupaciones: el espacio de ocio que alberga internet y su falta de filtros para distinguir la información de calidad de la deficiente. Al respecto, el empresario mexicano Carlos Slim, presidente de la Fundación Círculo de Montevideo, integrada por destacadas personalidades de América Latina, donde figuran varios expresidentes, afirmó en Lima, en un congreso educativo en julio de 2013, que así como existen páginas dedicadas a temas intrascendentes, existen páginas como Stanford Online (online.stanford.edu/courses), que utiliza la red como plataforma para divulgar clases maestras; TED (ted.com), portal que difunde clases magistrales de expertos en diversas materias; o MIT OpenCourseWare (ocw.mit.edu/index.htm), que pone al alcance de todos cursos gratuitos del Massachusetts Institute of Technology.

“Internet puede bajar los enormes costos de una educación de primer mundo. Bastará que se creen aulas virtuales en las escuelas para que las familias con sus ‘cuadernos digitales’, a través de los USB, accedan, descarguen y compartan los contenidos como ahora se hace con la música MP3”, dijo Slim en Lima, en una reflexión sobre el futuro de la educación.

Libros y web

Para algunos, internet representa la Némesis del libro. Bustamante apunta que esto debe tomarse con cautela. “Son soportes distintos. Se dice que lo chicos escriben cada vez peor. Si tomas como parámetros la ortografía, sí. Pero habría que preguntarse si se están comunicando mejor. La comunicación escrita –más aún el libro–, son creaciones recientes. El hombre ha usado durante siglos métodos audiovisuales para comunicarse. Internet nos está devolviendo una comunicación antigua y distinta, pero no una peor”.

Si bien es cierto que un niño puede aprovechar internet para educarse, la cantidad de información indiscriminada genera un problema. Lo ideal es desarrollar una “dieta cognitiva”. Como apunta Bustamante, “es igual que un supermercado: hay muchos productos para comer, pero no todos te harán bien. Igual sucede con internet: puedes tener muchas cosas a la mano, pero el niño debe aprender a desarrollar una ‘dieta’ que balancee su conocimiento”.

Existen páginas web dedicadas a resolver problemas matemáticos o sitios con libros digitales –que ocupan menos espacio que una biblioteca real–, así como canales en YouTube que explican ecuaciones complejas con la simpleza de apretar el botón del televisor. Pero, en todos los casos, la labor de los padres debe ser tan activa en el mundo virtual como en el real.”

Robots y educación (1)

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Una de las ideas fuerza más escuchadas es que vivimos tiempos nuevos, con nuevas exigencias sociales y económicas. Castells se refiere a un cambio en el modo de desarrollo, incorporado dentro de un modo económico específico, en este caso, el modo de desarrollo informacional (luego le llamaría paradigma informacional) dentro del capitalismo.

Molly’s Robot
Foto por splorp. Algunos derechos reservados.

Esto no es necesariamente nuevo, y lo que hace Castells es tomar prestada la conceptualización marxista sobre la forma cómo la humanidad se organiza para producir y transformar su entorno natural y social. Nos organizamos de manera distinta a lo largo de la historia, y esta organización produce (y reproduce) patrones concretos. No todos hacemos lo mismo.

De igual manera, hablar de un modo de desarrollo específico o un paradigma dentro del modo de producción, implica, una determinada tecnología y una determinada forma de producir, que implica incluso objetivos y metas determinadas (de allí que Castells lo llamara luego “paradigma”).

¿Qué significa esto en términos de competencias y habilidades para los chicos que salen de los colegios? Aquí no hay un consenso. Por un lado se habla en términos retóricos de unas “competencias digitales para el futuro”, como un conjunto de habilidades que el alumno o alumna debería desarrollar, para luego explotar otras capacidades. O, como se plantea en Inglaterra (y ahora en Chicago), que los chicos deban aprender a vincularse directamente con las computadoras.

La respuesta puede que sea mucho más política que técnica. En efecto, se podría hacer un estimado de qué tipo de profesionales se necesita para llenar la demanda en términos de investigación, desarrollo e innovación, pero el decidir que todos los chicos que salen del sistema escolar sepan programar es más producto de consensos políticos (entre el sector privado, la sociedad civil y el estado), que fruto de un análisis meramente técnico.

En ese contexto, ¿qué podría aportar la enseñanza de la robótica en escolares? ¿Qué tipo de competencias podría implicar?

Eso lo trabajaremos en un siguiente post.

http://chronicle.com/article/Dont-Confuse-Technology-With/133551/

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"These capacities should be celebrated. But they should not be confused with the training provided by one mind interacting with another—when, for example, a teacher discerns what is on a student's mind (even though the thought may be novel and half-formed); sees how it relates to the material; and knows how to question, encourage, challenge, or otherwise prompt the student to find his or her own way out of confusion, to a clearer expression of thought or a more powerful argument or analysis."