Hace unos años conocí a un dirigente del Partido de los Trabajadores de Brasil. Estábamos conversando, cuando salió el tema de Sendero Luminoso. Su historia me pareció fuerte y totalmente sintomática. Contaba que para ellos, para el PT, SL era…

Me parece condenable lo que ha ocurrido en San Marcos. Desconozco, no soy abogado, si eso constituye un delito de apología al terrorismo. Considero que debe ser enfrentado políticamente. Y rechazo que la salida sea penal o militar. Eso no derrotó a Sendero antes, y no lo hará ahora. Lo de San Marcos ha sido claramente una provocación, y si algo sabemos de las provocaciones políticas es que lo que buscan es que el debate se caiga al suelo, que no se discuta, y que más bien todos estemos atemorizados o expectantes. ¿Qué buscan los que han hecho este clarísimo acto de provocación? Una reacción violenta. Lo han hecho antes, lo hacen ahora, y así buscarán decir “teníamos la razón”. Been there, done that.

¿Qué hacer? Organizarnos. El doble. El triple. Estar alertas. Pararnos al frente y no pisar el palito, porque ellos van a aprovechar cualquier cosa para decir “allí, está, teníamos la razón” (así funciona su lógica). Ganarles la partida de mano. Enmendarles la plana, en los pasillos, en las aulas, en las paredes, en los patios.